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Aunque muchos aficionados al básquet y a la leyenda que encarna Emanuel Ginóbili quieran postergar lo máximo posible, en algún momento tendrá que retirarse y colgar la camiseta.
Llegado ese momento Manu, ante tanta insistencia con la pregunta, soltó al diario La Nación que tiene pensado no hacer nada durante uno o dos años. "Pasamos tantos años acatando órdenes dentro de una cancha y usando el físico tanto, que la necesidad es bajar un cambio. Te diría que quiero tener uno o dos años de hacer nada", dijo Ginóbili en un entrevista.
Aunque también dejó la posibilidad de que esa avidez por hacer cosas lo empujen transmitir lo que aprendió durante tantos años a los chicos o a una organización.
"Quiero estar tranquilo, quiero viajar, quiero aburrirme, quiero no sentir fatiga, quiero dormir bien un mes seguido y saber cómo me siento. Y después si me aburro, genial, busco otra cosa", agregó.
En cuanto a la fecha probable de su retiro lo tiene menos claro. "No sé si es el último año. Lo vengo diciendo desde 2013, así que yo voy, juego y trato de hacer lo mejor que puedo. Después si decidimos que se puede seguir, que estoy bien tomando esa determinación y que no es una carga o un malestar el hecho de jugar, sigo. En caso contrario cuelgo las zapatillas y a otra cosa", resumió.
Por ahora, considera que tiene "un trabajo ideal" donde la pasa bien y le gusta. Y que como no podría ser de otra manera, con sus tres hijos y esposa, el cable a tierra tras estar en la máxima competencia deportiva lo encuentra en su familia. "El hecho de haber llegado acá y tener a mi mujer (Marianella Oroño) para desconectarme una vez que se terminó un partido es determinante. En 2010 llegaron los mellizos, en 2014 llegó Luqui y ahora ya el deporte es un accesorio. Lo hago porque me gusta, lo hago bien y todavía lo disfruto, pero no es prioridad en lo absoluto", comentó el máximo exponente de la generación dorada.
Sostuvo que a pesar de no querer detenerse en el pasado un poco lo obligan. Ya sea "con las preguntas que me hacen, con el entorno, con la gente que se acerca a San Antonio para verme, es como que me llevan a ese lugar. Me doy cuenta que vienen no por el presente, porque tuvieron 15 años para verme en mejores situaciones. Eso te hace pensar un poco en el pasado".