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Margarita Guillermina Münz de Moure: emblema de la residencia El Messidor

Fue la primera intendenta mujer de Villa La Angostura y le dio vida al emblemático edificio.

Margarita Guillermina Münz de Moure, la primera intendenta mujer de Villa La Angostura, nació en Bahía Blanca el 1 de enero de 1925: es hija de Eduardo Münz, argentino, hijo de alemanes, y de Margarita Schmal, alemana. Tuvieron ocho hijos: Margarita es la mayor.

La familia Münz se había instalado en un primer momento en Villarino, en el partido de Médanos, provincia de Buenos Aires. Eduardo compró un campo en Stroeder. En los años 40, como tantos otros, sufrieron los embates de la crisis, y partieron hacia la ciudad de Bahía Blanca.

Margarita estudió la escuela primaria en un poblado cercano, llamado Arboledas, porque allí vivían sus abuelos maternos; un familiar era jefe de la estación ferroviaria. Los abuelos paternos tenían asiento en estancias de Villarino.

Luego fueron a Stroeder, una estación del Ferrocarril del Sur entre Bahía Blanca y Carmen de Patagones, donde trabajaban desmontando los campos para luego sembrar: “Hubo épocas de sequía, faltaba el agua” nos relató Marga.

Margarita terminó la primaria en la década del ’30, en Bahía Blanca. En la narración afloran los recuerdos: “mi escuela de Arboledas había sido almacén de ramos generales, y había canales de flamencos, un patio inolvidable”. De regreso a Bahía Blanca con sus padres, estudió en la Escuela Nº 5 de la calle Darragueira, que tenía una educación con gran compromiso. Recuerda a Carmen Sánchez Rego, vicedirectora, que creó un teatro de títeres en la escuela a partir de la visita de Javier Villafañe, reconocido escritor creador del teatro de títeres. Allí Marga actuaba: recorrieron la zona con las obras. Fueron aTornquinst, Ing. White, entre otras. También evoca un festival de títeres realizado a beneficio, donde interpretaron a Cenicienta y La Princesa sobre el Guisante. También preparaban los trajes y máscaras para la puesta en escena.

Estudió en la escuela de Comercio de Bahía Blanca hasta tercer año. Después ingresó a la Academia Pitman, donde realizó estudios de taquigrafía, dactilografía y contabilidad. Como ganó un concurso de taquígrafos la llamaron para trabajar en firmas importantes, pero ella se quedó a trabajar como profesora en la misma academia Pitman.

Siempre muy inquieta y con ansias de aprender, iba como oyente a clases de afamados profesores. Recuerda al profesor Ezequiel Martínez Estrada: pidió una taquígrafa a Bahía Blanca y concurrió Margarita, que trabajó en la transcripción de su libro Radiografía de la Pampa.

Margarita se casó el 10 de diciembre de 1949 con Amancio Moure Carrero, español, excombatiente de la Guerra Civil Española, que había llegado a la Argentina por encargo de su familia para liquidar bienes de una herencia. Se conocieron cuando Marga tenía 15 años, él era amigo de la familia, “un caballero, gentil, correcto, educado”.

De esta unión nacieron Silvia, en 1952, Diana en 1954 y Omar en 1955, que les dieron varios nietos y bisnietos.

Margarita renunció a la Pitman, y comenzó a trabajar en Agar Cros, una casa de venta de máquinas agrícolas, que al tiempo cerró. Luego su esposo trabajó como gerente de la firma Deckerm de Hidro Bronz. Marga trabajaba en Bestline, recordada marca de artículos de limpieza. En esa época su esposo se enfermó de depresión.

Vivían en un edificio de departamentos donde vivía Luz Sapag con sus hijos Crexell: “buenos vecinos”. Marga comentó que quería irse a un pueblito. Entonces tocó a su puerta la Sra. Alma Cavallo de Sapag y le ofreció venir a Neuquén. Era 1973.

Neuquén comenzaba su despegue gobernado por Felipe Sapag, tío de Luz, que necesitaba una persona con capacidad organizativa y conducción de personal para hacerse cargo de la Administración de la Residencia de Messidor.

El arribo a Neuquén

Por la invitación de la Sra. Alma de Sapag, esposa de don Elías Sapag, vino a Neuquén: la entrevistaron y fue a trabajar como encargada del Messidor y de los Albergues. Viajó largas horas sobre un camino de ripio rodeado de un pasaje magnífico, soberbio en su Cordillera de los Andes. Finalmente entró a la casa en el Messidor.

Villa La Angostura a principios de los ’70 apenas alcanzaba los 500 habitantes, se comunicaban con radiogramas con la oficina del Correo, no había asfalto, luz eléctrica proveniente de una usina que daba energía en ciertas horas del día. A las 12 de la noche todo se apagaba. Las cocinas y la calefacción eran a leña.

A esta nueva vida debieron adecuarse Margarita y su familia.

Ya asentados allí, recibió el aviso que llegaría como invitada por el gobierno nacional, doña Pilar Franco, hermana del dictador Francisco Franco. Luego llegarían personalidades variadas, funcionarios, gobernadores, ministros, entre tantos otros.

Sin embargo, Margarita no descuidó su preocupación por la situación social de muchos vecinos a quienes ayudó y acompañó.

El golpe militar de 1976

El 24 de marzo por la noche, estaba con su esposo escuchando música por la radio, ya que era el único medio de comunicación con el universo. Escuchaban algunas emisoras de Buenos Aires y otra de Uruguay. En esta última se hablaba de un golpe militar en que el Ejército Argentino derrocó a la Presidente María Estela Martínez de Perón, y que sería trasladada detenida a la Residencia Messidor de Villa La Angostura.

De inmediato Marga y su esposo pusieron en marcha la calefacción de toda la casa, prendieron las luces y se prepararon para recibir a la presidente derrocada. Cerca de las 5 de la mañana se escucharon golpes en la apuerta; al abrir se encontró con un oficial del ejército que venía a informarles acerca de algo que ellos sabían: el alojamiento de la ex presidente. Luego la recibe “enfundada de un trajecito de hilo rosado, zapatos haciendo juego. Sobre los hombros una campera militar que le prestaron debido a varios grados bajo cero que hacía esa noche allí. La ubicaron en la habitación destinada en el primer piso del ala derecha de la casa. Se tapiaron las ventanas para que no pudiera ver ni ser vista desde afuera. Tomó caldo caliente porque no podía entrar en calor. Se sucedieron anécdotas caóticas y amargas.”

El Comandante le ordenó a Margarita que la comida que se le iba a dar a la señor tenía que ser probada primero por un perro y la bebida probada por una paloma. Ella le replicó: “yo me responsabilizo por que aquí no le va a pasar nada, confío plenamente en mi personal”. Se le exigió que firmara un documento en el que la hacía responsable de lo que pudiera pasarle a la Sra. de Perón.

Marga continuó el relato de la vida en el Messidor durante este gobierno. Estaba completamente vigilada. Un día fue a entregarle a la señora una crema para las manos: el oficial le obligó a abrir el pote y probársela primera ella para que no hubiera nada raro. A ex presidente se le prohibió escuchar la radio, no podía recibir correspondencia, no leía ni diarios ni revistas, solamente leía la Biblia. Todo el Messidor por dentro y sus alrededores estaban bajo custodia. Al principio no podía salir de su cuarto, se le llevaba la comida allí. Luego le permitieron almorzar con los oficiales de turno. Asimismo, se le permitía jugar a las cartas con el personal. Podía conversar con los dos curitas de la villa, el padre Ángel y el padre Orestes.

“Era una mujer callada, afable, prudente, muy ordenada. Un día observó que los soldaditos que la custodiaban afuera estaban a la intemperie, bajo fuertes lluvias y nevadas, pasando mucho frío. Pidió hablar con el Comandante para que los soldados fueran pertrechados; de inmediato fueron equipados. A la señora la atendía Ana María Cerda, que tenía de ella los más grandes elogios. A los pocos días, vino al Messidor Rosarito, la persona que la atendía desde hacía muchos años, y trajeron sus perritos. Comía poco, estaba muy delgada.”

La residencia estaba muy vigilada y controlada por gendarmes desparramados por toda la casa.

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Marga Münz de Moure.

Margarita y la política

Finalizada la trágica etapa histórica argentina, en 1983 retornó la democracia. Marga estaba afiliada al Movimiento Popular Neuquino.

En 1983 salió electa presidente del Concejo Deliberante. A fines de 1986 y por renuncia del Intendente se hizo cargo de la Intendencia. Luego ganó las elecciones para el periodo 1987-1991. En ese lapso se propuso dos objetivos: en lo económico, procurar el desarrollo turístico promoviendo inversiones. En lo social, el desarrollo de la comunidad creando capacitación, empleo y vivienda. En lo cultural, promover la participación, creando espacios para sus expresiones, además de obras de infraestructura. Se ocupó de varios temas de la obra pública, como el agua corriente, la construcción de los depósitos de agua del barrio Norte, la renovación de los filtros de arena para los grandes tanques de agua que distribuyen a los barrios céntricos.

Construyó el Matadero Municipal; el Hogar de Ancianos que lleva el nombre del Dr. Gregorio Álvarez. Gestionó y logró la ampliación del Hospital Zonal Dr. Oscar Arráiz, gestionó ante el EPEN y obtuvo la construcción de la usina eléctrica, recuperó como esparcimiento la Plaza de los Pioneros. Se ocupó del arbolado urbano, creó el barrio Las Margaritas, gestionó la creación del Jardín 26 Las Frutillitas. Para fortalecer el servicio hotelero se dio capacitación a mucamas, mozos y ayudantes de cocina. Promovió huertas familiares. Se capacitó a las mujeres sobre el aprovechamiento de lo producido en sus huertas. Gestionó ante la provincia diversos planes de viviendas. Promovió inversiones en Villa La Angostura para impulsar el turismo. Trabajó sobre el Código de edificación y urbanismo, que le dio a la zona la impronta de aldea de montaña. Apoyó distintas expresiones de la cultura, las artesanías, la tejeduría indígena, Funcionó el primer grupo teatral local. Promovió la construcción de la escuela primaria Nº 186. Creó muchos talleres de costura.

Se instaló la primera señal de Televisión abierta, con centro de operaciones en Zapala. Organizó la Fiesta Provincial de la Trucha. Promovió encuentros en la Aduana Argentina con las localidades turísticas neuquinas y localidades chilenas para la Regionalización del Turismo.

Se reunió el Congreso Nacional de Pediatría y el Congreso de Arbolado urbano y Medio ambiente. Retiró el basural del Barrio El Mallín.

Su forma de trabajo era muy simple: por la mañana atendía a los vecinos, luego por la tarde visitaba barrio por barrio, viendo los problemas.

Esto es una síntesis de la frondosa tarea que llevó Margarita en su intendencia.

En 2003 recibió la distinción Mutisia de Plata, que ella había creado para premiar a vecinos destacados por su trabajo a favor de la comunidad.

En el año 2006 la escritora Arlette Neyens en su libro Pioneros de los Lagos Andinos, Tomo III, escribió sobre Marga: “El sol del mediodía caía a plomo sobre el dorado trigal de diciembre a punto de ser cosechado.

De pronto la imagen de una niña, que aparece y desaparece con sus trenzas rubias agitadas al viento cada vez que salta en medio del trigal.

Esa niña aún no sabe que la historia le tiene reservado un lugar en un pueblito lejano de la Cordillera de los Andes. Margarita, a quienes todos llaman Marga, sigue corriendo alegre, apareciendo y desapareciendo en cada salto de su carrera por el trigal de ese campo de Stroeder”.

Marga siempre vuelve, como aquella niña de trenzas doradas que aparece y desaparece saltando en el trigal, siempre vuelve, sonríe y se esfuma.

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