San Antonio.- Su aparición en un video captado por un turista en la playa de Las Grutas, que se difundió por un canal de noticias porteño, lo eyectó a la fama. Ahora, el vendedor ambulante Martín Cuevas transita arrastrando su carro por la arena entre sombrillas y reposeras y no hay veraneante que no lo salude, le brinde una sonrisa o, en el mejor de los casos, le compre una bolsa de donas o churros.
Por estos días Martín ha ganado celebridad en la villa turística y admite que la filmación le trajo mucha popularidad, aunque aclara que no es la primera que lo hace trascender. “Salgo en varias”, sostiene, y una búsqueda en Youtube lo confirma.
A pesar de su juventud, tiene una historia de trotamundos y aprendió a ganarse la vida de mil maneras. Nació en Bariloche, se crió en Maquinchao -en la Línea Sur rionegrina- y vivió en Viedma, Añelo y Buenos Aires, entre otros lugares. Actualmente reside en General Roca, donde proyecta este año estudiar Comunicación Social.
En cada sitio donde estuvo trabajó de lo que se le presentó. De barman en un boliche a albañil, pintor de casas, limpiador de patios y, por supuesto, vendedor de lo que sea.
Esa experiencia callejera le brindó la espontaneidad y frescura que descarga cada vez que se presenta ante el público del balneario rionegrino, donde lleva once temporadas dedicándose a la misma actividad que, asegura, adora realizar. Anteriormente comercializó helados, pochoclos, gaseosas y postres.
“No tengo nada preparado, digo lo que se me viene en el momento”, explica el joven que, al igual que el resto de sus colegas, luce la piel bronceada de tanto trajinar bajo el inclemente sol.
Puede arrancar con un “dooooooooonas”, o “do-do-do-do-doooonas”, o agregarle un sinnúmero de productos muchas veces insólitos que no lleva, naturalmente, pero que le agregan color a la actuación.
Su grito no sólo despierta simpatía entre los turistas, sino que además los tienta a comprarle lo que ofrece, por lo que ya es una fórmula redituable.
Aunque es una labor sacrificada, ya que tiene que ir y venir con un carro cargado cuyas ruedas suelen atascarse en la arena, no es lo único que realiza Martín. Es que cuando cae el sol, después de un baño reparador, parte hacia una panchería, donde cubre el turno noche.
“Después me junto con unos amigos y nos tomamos un par de birras en algún bar”, completa con una amplia sonrisa.
No para: Después de vender en la playa, a la noche Martín trabaja en una panchería.
Una payada por TV
En el último video que se difundió a través de internet, Martín Cuevas aparece junto a Pablo, otro vendedor, con quien mantiene una especie de duelo.
Como una payada o un desafío de hip hop, ambos protagonizan por algunos segundos una hilarante competencia para captar clientes. La filmación fue enviada al canal TN y de allí se transformó en noticia en varios medios digitales. Martín asevera que la escena no fue producida y cuenta que sucedió hace pocos días en la Primera Bajada. “Estaba ahí, a los gritos, y vino Pablo simulando vender mejores donas y churros que los míos. Ahí yo le retruqué y seguimos varios minutos. La gente se moría de risa. Se ve que alguien lo filmó”, subrayó.