Neuquén > En un confuso episodio que la Policía trata de esclarecer, un joven fue asesinado de un letal balazo en el oeste neuquino. Fuentes policiales informaron ayer que el hecho ocurrió el sábado, alrededor de las 20.30, en la calle 4 del barrio Hipódromo.
La víctima fue identificada como Carlos Abel Amed, de 27 años. Hasta ayer no había detenidos, aunque dos serían los sospechosos, vecinos de la zona, de quienes se conocería su apodo. Personal de la Comisaría 18 tomó conocimiento del hecho el sábado, alrededor de las 20.30, a través del Comando Radioeléctrico.
Sus familiares relataron que el joven fue ultimado de un balazo a tan sólo dos cuadras de su casa, cuando se movilizaba en una moto, en compañía de un conocido que minutos antes lo había pasado a buscar por su domicilio. Fueron interceptados por al menos dos sujetos armados que también viajaban en una motocicleta.
Tras haber resultado herido, el amigo que lo acompañaba dio aviso a sus familiares, quienes de inmediato salieron de su vivienda a socorrerlo.
“Paramos una camioneta que pasaba por el lugar y lo llevamos hasta el hospital Heller”, dijo su hermana Sonia. Su otra hermana, Rebeca, advirtió que el joven no estaba armado y que sólo cargaba con él las muletas que usaba para caminar.
Al llegar al hospital, aseguraron que ya estaba muerto. Fuentes policiales precisaron que murió tras sufrir un shock hipovolémico -desangrado- pues el proyectil que ingresó por su brazo izquierdo, a la altura del bíceps, le perforó la vena aorta, también los pulmones y quedó alojado en el sector derechos del tórax.
Además tenía la cara raspada, producto de haber caído de la moto cuando fue herido de muerte. Cuando la Policía realizó un rastrillaje en el lugar donde se produjo el ataque fue hallada una vaina calibre 3.80, que corresponde a una pistola. “El único elemento que se encontró en relación al hecho”, agregaron las fuentes consultadas.
Antecedentes
La víctima, nacida en Comodoro Rivadavia, tenía antecedentes policiales y había cumplido una condena en una cárcel de Trelew, Chubut. Pero contra las sospechas que emergen en estos casos, sus hermanas aseguraron que lo que le pasó a Carlos no fue un ajuste de cuentas porque no andaba en problemas.
“Independientemente de su situación judicial, acá hay un ser humano que mataron, hay que ver a la persona”, afirmó su madre, María Rosario Guttero.
En medio del dolor, dijo que no vengarán la muerte de Carlos, pero pidió a las autoridades competentes que “escuchen a las madres porque no será el único pibe que maten. Los tiros son moneda corriente en el barrio”.
Ante la falta de respuestas, ella y otras mujeres formar una organización civil llamada Maná Pan del Cielo, dedicada a la situación de jóvenes con problemas de adicciones.
“Reclamamos a las autoridades que hagan algo por los chicos. La muerte de mi hijo es producto de que no haya una política clara para con ellos. Nos buscan por el voto pero cuando necesitamos soluciones no aparece nadie”, finalizó la mujer.
Por estas horas, la Policía trata de identificar a los sospechosos y determinar si participaron del ataque. En colaboración con la Comisaría 18, trabaja Seguridad Personal e intervienen el Juzgado de Instrucción 5 y la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas.