Brasil. Un sargento del Ejército brasileño fue asesinado a balazos al resistirse a un asalto masivo en la zona norte de Río de Janeiro, estado brasileño que se encuentra intervenido por los militares por un decreto del presidente Michel Temer. Según informó la Policía, el sargento manejaba su automóvil por una avenida cuando fue blanco, junto con otros automovilistas, de un “arrastao”, como se conoce a los asaltos masivos que ocurren en Río de Janeiro, en un trecho urbano de la ruta 465.
El Ejército inició su mayor operación policial, aún bajo el comando de la policía de Río de Janeiro, en la favela Kelson y en las rutas que dan acceso a la ciudad. La participación de las Fuerzas Armadas como comandantes de la seguridad interna es un hecho inédito desde el fin de la dictadura militar (1964-1985). El jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, reclamó en la reunión del consejo de Defensa del gobierno “seguridad jurídica” al presidente Temer para que los militares no sean acusados de violaciones a los derechos humanos en las operaciones. Rige en Brasil desde octubre la ley que juzga a los miembros de las Fuerzas Armadas mediante tribunales militares, pero Villas Boas pidió al gobierno “evitar una nueva Comisión de la Verdad”. La referencia es a la comisión creada por Dilma Rousseff (2011-2016) que investigó los crímenes durante la dictadura brasileña. La fiscal general, Raquel Dodge, en tanto, pidió revistar la Ley de Amnistía de 1979.