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Paula Bistagnino
Desde que a los 19 años empezó en el teatro off porteño, José María Muscari se caracterizó por llevar a escena temas y miradas controversiales. Antes lo hacía con menos repercusión mediática, pero ahora, con más de 20 años de trayectoria y la mirada igual de ácida, cada vez que sale a escena con una nueva puesta todos hablan de él. Mediático desde siempre, cada vez más popular y prolífico, este verano estrena en Carlos Paz Los Corruptelli, una comedia irónica y sarcástica sobre la corrupción y la ambición de poder de una familia integrada por, entre otros, Pablo Alarcón, Claribel Medina, Fabián Gianola y Silvia Montanari. “Es un repaso por la política reciente de la Argentina, con nombre y apellido”, anuncia. Pero además, tendrá también Falladas en Buenos Aires, Extinguidas de gira por la costa atlántica y Casa Valentina en Mar del Plata.
Cuatro obras en una temporada que no se anuncia fácil, ¿sos optimista sobre cómo será este año en la taquilla?
Soy optimista, sí, tengo que serlo. Si bien hay un montón de cambios en el país, quiero pensar que van a ser a favor de sacar el país adelante. Otra opción no me queda. O al menos no la elijo: quiero tener esperanza, quiero que haya trabajo y quiero que al país le vaya mejor.
Estás haciendo una obra que se llama Los Corruptelli. A priori no suena muy esperanzadora sobre la política…
Es una obra que aborda la política desde la comedia. Mi visión política está puesta toda ahí y tiene que ver con vivir en este país y haber visto tantas cosas: trata de una familia desesperada por el poder político que quiere salvarse a través de la llegada de uno de sus hijos a lo más alto del poder, a la Presidencia.
Más que una visión política, sería una indignación política. ¿Sos un indignado político?
Soy un indignado de la política. Porque lamentablemente los políticos demuestran una y otra vez que mienten para llegar al poder y después hacen cualquier cosa, y que sólo quieren quedarse ahí. En la obra pongo en juego toda la frustración que tengo, pero lo hago a través del humor y de la ironía, porque quiero divertir. Creo que de esta manera le va a llegar al público, y lo va a identificar, que es lo que más me preocupa cuando hago una obra.
¿Hay algo que hayas celebrado de la política en los últimos años?
Creo que la mayor celebración es vivir en democracia. Y el crecimiento del país también. Y leyes como la de Matrimonio Igualitario… Hay cosas para celebrar, sí. Aunque lamentablemente creo que la balanza siempre se inclina mal, y que siempre son más las cosas que se hacen mal que las cosas que se hacen bien.
Hablando de matrimonio igualitario, ¿te gustaría formar una familia?
Sí, me encantaría. En principio estoy en pareja y enamorado hace dos años. Ahora cumplí 40 años y nos comprometimos en Nueva York. Seguro que en algún momento va a llegar el casamiento y seguramente después la paternidad. Pero voy viviendo la relación con la naturalidad del momento y disfrutando de cada cosa que pasa. Yo estoy muy contento de lo que me pasa profesional y personalmente. Creo que es un todo: que cuanto mejor persona soy, mejor artista soy.
Cuando pensás en la paternidad, ¿cómo creés que va a ser? ¿Te gustaría adoptar?
Sí, sin duda. Me imagino adoptando, porque hay un montón de chicos que no tienen un hogar, una familia, padres que los amen. Creo mucho más en la ley del amor que en la de la sangre. Creo en el amor y en lo que el amor construye y puede hacer, que es mucho más fuerte que lo que un lazo sanguíneo hace por sí solo. Pero será más adelante.
¿Opacó tu año el escándalo con Federico Bal y la pelea con Barbie y Nazarena Vélez?
No, para nada, lo considero como una de las vicisitudes de la vida. Y yo, frente a cualquier situación que va pasando en la vida, ubico las cosas en su verdadera dimensión. Para mí, siempre lo más importante es el trabajo, mi familia, mis afectos y mi pareja. Y todo lo demás son cosas que van sucediendo. Por supuesto que no le esquivo el bulto a ninguna situación mediática. Soy un director de teatro que tiene un perfil mediático muy alto porque me encanta poder difundir mi trabajo, pero entiendo también que eso genera otras cosas.
¿Hasta qué punto es real o es un juego todo eso?
Yo no juego ningún juego y todo lo que se ve de mí soy yo. Soy transparente. Con los aciertos y los desaciertos que tengo. Y me hago cargo de eso, pero no de todo lo que hacen los demás. Las cosas a veces cobran un nivel que a uno se le escapa. Y no es fácil. Tanto Barbie (Vélez) como Federico (Bal) tienen madres con un perfil mediático alto… Pasan estas cosas. Fui parte de ese engranaje. Pero yo no tengo ningún problema con ninguno de ellos y ahora ya no tengo cercanía con Nazarena, así que no es lo central de mi vida lo mediático. Convivo con eso, pero no le doy tanta importancia.
Suena a muy enojado…
No, yo no soy nada rencoroso y podría siempre conversar con cualquier persona con la que tuve un problema para resolverlo. Pero para eso se necesitan dos personas. Yo estoy abierto al diálogo siempre, pero no estoy concentrado en eso, sino en mi trabajo.
¿Y te enojaste con el que filtró el audio en el que hablabas de Federico Bal?
Tampoco tengo rencor. Creo que alguien que hace eso tiene mala vibra o no está bien psicológicamente. En este caso en particular, creo que fue un chiste desafortunado por el que pedí perdón en ese momento y para mí el asunto terminó. Por supuesto que entiendo que tengo un perfil mediático determinado y así como los medios me ayudaron todos estos últimos 5 años con mi trabajo, bueno, me parece natural que ahora tomaran este audio privado en el que hacía un chiste incorrecto en el medio de un stand up. Por lo cual no tengo enojo ni encono con nadie.
¿Vas a ser más cuidadoso ahora con lo que decís?
Por supuesto que soy mucho más preventivo sobre de quiénes me rodeo y lo que digo, para evitar un momento como ese, que a mí no me gustó vivir.