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Medea liberada, último acto de la tragedia

La obra teatral se despide el sábado de La Conrado.

Neuquén
Una mujer es desdeñada por su esposo y desterrada por el rey. Antes de partir, planifica la venganza, pero su plan la precipita hacia una terrible decisión. Esa es la historia condensada de la Medea de Eurípides, el texto clásico que el director teatral Luis Sarlinga decidió tomar y adaptar, para dar forma a Medea Liberada, la puesta que este sábado tendrá su última función en La Conrado, a las 21. Eso, antes de mudarse al escenario de La caja Mágica de Cipolletti.
Situada en plena decadencia de las monarquías absolutas, Sarlinga, al igual que Eurípides, reivindica la condición femenina y le da un nuevo sentido a este personaje al reubicarlo a comienzos del siglo XX, con el surgimiento de los primeros movimientos sociales revolucionarios.
“En Medea se condensa el sentido de lo libertario, ese revelarse contra el poder. Mientras ella espera en un hotel su destierro, se comenta que en las calles hay revueltas”, resumió la actriz Chana Fernández, encargada de interpretar a este personaje que definió como “una maestra de la retórica” y que significó un “gran desafío”, por la carga épica y trágica de la historia.
Medea liberada es una tragedia cuyo origen se remonta a los mitos griegos antiguos, y como tal necesitó de un intenso trabajo por parte del elenco.
“Es una obra producida con dedicación y compromiso. Hace nueve meses estamos trabajando con ensayos diarios. Los primeros meses fueron tres horas por día de trabajo vocal que realizamos con asesoramiento de Analía Villaba, y después venía el trabajo de puesta en escena. Además, apostamos muchos al trabajo de escenografía y al vestuario que es de una gran factura. Quisimos ponerle la mejor calidad”, expresó Fernández, quien integra el elenco junto con Kikí Somma, Ágela Gandini y Carina Méndez. La asistencia de dirección está a cargo de Analía Villalba.

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