El homicidio se produjo el 27 de agosto de 2015, en la ciudad de Centenario, cuando Méndez ingresó por la ventana de la vivienda de la víctima, mientras ella dormía con sus hijos, y la prendió fuego. Gladys falleció luego de agonizar más de dos meses.
Ayer, el juez Zabala solicitó un cuarto intermedio en el cual se deberán realizar informes sobre el estado actual de salud del sospechoso, las condiciones de la casa de su madre –lugar del presunto arresto domiciliario– y de los familiares que se harían responsables de su cuidado, para tomar una decisión al respecto.
En este sentido, el beneficio solicitado por la defensa se fundamenta en el hecho de que al detenido se le ha producido una retracción de la piel en los injertos que le fueron colocados en el hospital Castro Rendón, lo cual le imposibilita la movilidad de ambas rodillas, los dedos de los pies y parte de las manos.
Por su parte, la abogada defensora, Belén Rodríguez, argumentó que "Méndez sólo recibió atención de la enfermería de la Unidad de Detención 11, que no ha sido visto por su médico tratante, ni se le ha practicado ningún tipo de rehabilitación en un mes y 10 días".