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El Memorial José Martí, en la habanera Plaza de la Revolución, recibió ayer a una entristecida multitud que llenó el emblemático lugar en la primera de las dos jornadas previstas para homenajear la figura del comandante Fidel Castro, una presencia como nunca simbólica, porque no estaba en la sala la urna con sus restos.
Con la guardia de honor de integrantes del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista y funcionarios del consejo de Estado del país, exactamente a las 9 se abrieron las puertas del memorial, para que entraran miles de cubanos con tristeza en sus rostros, emoción contenida y lágrimas. Desde hoy, 21 salvas de artillería sonarán simultáneamente en La Habana y Santiago de Cuba hasta el domingo, para cuando se prevé que los restos de Castro sean inhumados en el cementerio Santa Ifigenia, después de desfilar por la isla desde el miércoles.
Ayer, desde el amanecer, una cola interminable rodeó el memorial, uno de los tres puntos de homenaje instalados, a donde llegaron ciudadanos de todas las edades, algunos con flores blancas en sus manos, otros con fotos del comandante y unos más con sus condecoraciones militares.
Los homenajes se repitieron en varias capitales del mundo, donde las respectivas embajadas cubanas se convirtieron en improvisados puntos de convergencia para quienes buscaron recordar la figura del líder de la Revolución. Varias de esas sedes diplomáticas abrieron libros de condolencias para que los ciudadanos pudieran expresarse por escrito. A la solemnidad de la despedida en la Plaza de la Revolución se opusieron algunos pequeños homenajes con otros tonos, en barrios habaneros, desde la elegante zona de Cubanacán al popular barrio de Marianao. Uno de los lugares más emblemáticos fue Ciudad Libertad, considerado bastión de la enseñanza y la educación propugnados por la Revolución como uno de sus pilares. En el lugar que antes albergó la primera fortaleza del régimen de Batista y que por orden de Fidel pasó a ser escuela de nuevos maestros, cientos de personas desfilaron ante su foto y fueron dejando flores sobre unos cestos de paja.
¿Desarreglará el arreglo?
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, prometió poner fin al acuerdo con que Obama inició el deshielo de relaciones con Cuba si La Habana no se abre a mejorarlo, una amenaza que rápidamente fue rechazada por la saliente administración norteamericana.
Al mismo tiempo, la Casa Blanca anunció que ni Obama ni su vicepresidente Joe Biden viajarán a La Habana para participar de los funerales de Estado de Fidel.