La cancha explotaba y a cada paso de los jugadores, el cántico se volvía a escuchar. Los hinchas celebraron felices el campeonato, tras cuatro años de sequía (sin contar la Copa Argentina 2012) y le agradecieron eternamente a su ídolo, Carlitos.
Boca fue el mejor en casi todo el torneo, pero no caben dudas de que el regreso del Apache le dio un salto de calidad que necesitaba para coronarse. Allí ganó el campeonato el Xeneize, en el receso de Tevez, que se puso el equipo al hombro, pese a no estar en su plenitud física por el cansancio de venir de otro torneo largo con la Juve y la Copa América.