A su vez, el viernes, una australiana, Maria Strydom, de 34 años, también perdió la vida en brazos de su marido, mientras descendía el Everest, tras haber coronado la montaña más alta del mundo (8848 metros de altura).
Según indicó su madre a través de Facebook, la mujer también falleció por el mal de altura. Esto se produce por una reducción de la presión atmosférica y los bajos niveles de oxígeno, lo que provoca mareos, vómitos, dolor de cabeza, pulso acelerado, dificultad para respirar y dormir y sensación de vértigo. Strydom, que era profesora de la Universidad de Monash, murió en brazos de su marido, Robert Gropel, que fue quien se encargó de que la llevasen al campamento para trasladarla después en helicóptero a Katmandú, según la radio ABC.