El hombre permanece detenido desde mayo y enfrenta cargos por racismo e injuria racial.
La justicia de Brasil avanzó en la causa que generó polémica. Un arquitecto santiagueño de 63 años fue procesado por presuntos delitos de racismo e injuria racial luego de fotografiar a un niño brasileño y compartir las imágenes en grupos de WhatsApp con comentarios discriminatorios.
La decisión judicial profundiza la situación procesal del acusado, que permanece detenido desde fines de mayo. Ahora enfrentará una etapa decisiva del proceso penal, con audiencias, presentación de pruebas y testimonios antes de que el tribunal determine si corresponde una condena.
Los hechos investigados se produjeron a bordo del tradicional tren turístico conocido como Maria Fumaça, que conecta las ciudades históricas de São João del-Rei y Tiradentes, en el estado brasileño de Minas Gerais.
Según la acusación presentada por el Ministerio Público, Eduardo Ignacio Murias tomó varias fotografías de un niño de siete años que viajaba junto a su madre en el mismo vagón.
Posteriormente, habría compartido esas imágenes en conversaciones privadas de WhatsApp con contactos radicados en la Argentina.
De acuerdo con la documentación incorporada al expediente, los mensajes incluían expresiones que vinculaban al menor con la condición de esclavo y contenían referencias consideradas discriminatorias por las autoridades brasileñas.
La situación salió a la luz gracias a una pasajera que viajaba detrás del argentino. La mujer observó parte de la actividad desarrollada en el teléfono celular y advirtió sobre el contenido de los mensajes.
La testigo también declaró que el hombre alternaba el envío de fotografías del niño con la visualización de material para adultos y la utilización de stickers ofensivos.
Tras recibir la advertencia de otros pasajeros, la madre del menor tomó conocimiento de lo ocurrido y realizó la denuncia correspondiente.
Luego de analizar las pruebas reunidas durante la investigación preliminar, el juez responsable del caso resolvió aceptar la denuncia presentada por el Ministerio Público. La medida implicó el inicio formal del proceso penal y el cierre de la etapa investigativa inicial.
Además, el fiscal Felipe Guimarães Amantéa descartó la posibilidad de aplicar mecanismos alternativos que permitieran evitar el juicio.
La decisión se apoyó en criterios fijados por el Supremo Tribunal Federal de Brasil, que considera especialmente graves los delitos vinculados al racismo y limita la posibilidad de acceder a determinados beneficios procesales.
Con este escenario, el acusado quedó más cerca de enfrentar una eventual condena penal.
En caso de que la Justicia determine su culpabilidad y la pena supere determinados límites establecidos por la legislación brasileña, podría cumplir la condena bajo un régimen de detención más estricto.
Mientras tanto, Murias continúa alojado en una unidad penitenciaria de São João del-Rei, donde permanece detenido desde el 25 de mayo.
La defensa sostiene que los mensajes fueron enviados en conversaciones privadas y argumenta que no existió una exposición directa de las expresiones hacia la presunta víctima.
También considera que la imputación simultánea por injuria racial y racismo podría representar una duplicación de cargos sobre un mismo hecho.
Otro de los planteos previstos apunta a cuestionar la rapidez con la que avanzó el expediente durante los primeros días de la investigación.
Según los defensores, algunas decisiones procesales tuvieron como efecto consolidar la situación judicial del acusado y dificultar la resolución favorable de recursos presentados ante tribunales superiores.
En las próximas semanas comenzará la etapa de instrucción formal. Allí declararán los integrantes de la familia del menor, la pasajera que detectó los mensajes, especialistas encargados de analizar el teléfono secuestrado y el propio imputado.