La Justicia imputó al sospechoso por intento de asesinato. La capital norirlandesa fue escenario de incendios, bloqueos y protestas.
Un refugiado sudanés de 30 años fue acusado por intento de asesinato tras el ataque con un cuchillo que dejó gravemente herido a un hombre en Belfast, la capital de Irlanda del Norte.
El sospechoso, cuya identidad no fue difundida, también enfrenta cargos por posesión de un objeto cortante en un lugar público y amenazas de muerte. Según informó el jefe de la policía norirlandesa, Jon Boutcher, el acusado llegó al Reino Unido en 2023 después de pasar por París y posteriormente por Dublín. Además, posee un permiso de residencia con vigencia hasta 2028.
Por su lado, Ryan Henderson, jefe adjunto de la Policía de Irlanda del Norte (PSNI), explicó que las razones que llevaron al hombre a atacar a la víctima todavía no fueron esclarecidas, al tiempo que confirmó que la hipótesis de terrorismo quedó descartada en esta etapa de la investigación.
La agresión ocurrió el lunes por la noche, cerca de las 22.30, en una calle ubicada en un barrio residencial del norte de Belfast. Vecinos escucharon los pedidos de auxilio de la víctima y dieron aviso a los servicios de emergencia, mientras algunos residentes intentaron intervenir para detener al atacante.
El hombre herido, de aproximadamente 40 años, fue trasladado a un centro médico en estado grave. De acuerdo con Henderson, presentaba "importantes lesiones en los ojos y graves laceraciones en la espalda y el rostro".
Por su parte, la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) precisó que el paciente sufrió heridas importantes en la cara, el cuello y la espalda.
Las imágenes registradas durante la agresión circularon ampliamente en las redes sociales. En esos videos se observa al atacante sentado sobre un hombre que permanece tendido en el suelo y ensangrentado mientras le propina golpes.
Frente a esa difusión, los cinco principales partidos políticos de Irlanda del Norte emitieron un comunicado conjunto en el que señalaron: "No hay lugar en nuestra sociedad para este tipo de brutalidad".
La declaración agregó: "Reconocemos la angustia y el temor que este incidente causará en la comunidad local. Instamos a la gente a no compartir las imágenes o videos profundamente perturbadores, ya que su carácter gráfico solo serviría para volver a traumatizar a las personas involucradas".
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, calificó el episodio de "repugnante". Además, advirtió que habrá tolerancia cero con "escenas tan aborrecibles de violencia como ésta” en las calles británicas.
La acusación contra el agresor fue seguida por una jornada de fuertes disturbios en distintos puntos de Belfast. Manifestantes antinmigración bloquearon calles durante la noche del martes y provocaron incendios que afectaron vehículos y edificios.
Además, un inmueble ubicado en las afueras del centro de la ciudad se incendió y sus residentes debieron ser evacuados. También se vieron otros edificios envueltos en llamas mientras helicópteros policiales sobrevolaban la zona y numerosos comercios optaban por cerrar antes del horario habitual.
La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, atribuyó la escalada de tensión a sectores de extrema derecha. "Este es la pura definición de racismo", declaró a la BBC al referirse a los disturbios.
Además, la funcionaria expresó: "Ayer vimos una avalancha en las redes sociales por parte de comentaristas de extrema derecha que claramente intentaban fomentar la tensión racial, apoyándose en la narrativa que promueven sobre la inmigración".
La ministra principal de Irlanda del Norte y líder del Sinn Féin, Michelle O'Neill, definió los disturbios como actos de delincuencia y calificó de "cobardía repugnante" las acciones de hombres encapuchados que expulsaron a familias de sus hogares mediante incendios.
En una publicación realizada en X manifestó: "El ataque en el norte de Belfast fue atroz e injustificable. Pero hay intentos peligrosos de explotar ese hecho para señalar y atacar a personas inocentes que simplemente intentan vivir, trabajar y criar a sus familias aquí".
La viceprimera ministra, Emma Little-Pengelly, también llamó a evitar nuevos episodios de violencia y afirmó que este tipo de acciones no favorecen ninguna causa.
"Participar en actos violentos pone en riesgo tu propia seguridad y la de los demás y, en última instancia, causa un grave perjuicio y daño a cualquier causa o campaña que pretenda ser escuchada”, dijo.