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El plan del presidente estadounidense contempla flexibilizar sensiblemente las restricciones y facilitar su comercialización. Se anunciaría el mes próximo.
El gobierno del demócrata Joe Biden, que pretende ir por la reelección el año próximo, prepara un proyecto que plantea flexibilizar sensiblemente las restricciones en el consumo de marihuana en Estados Unidos, un tema que impacta en los sectores más jóvenes de la población
El diario británico The Guardian, que accedió al proyecto, sostiene que se anunciaría el mes próximo y que significa uno de los cambios “más radicales en décadas” en la forma en que el gobierno estadounidense maneja el tema de la marihuana.
Esta droga psicoactiva se vende hoy libremente para afecciones médicas en 38 estados del país, y en 24 estados permiten su consumo en forma recreativa en adultos.
Sin embargo, a nivel nacional la ley de Sustancias Controladas (CSA) considera a la marihuana como una de las sustancias más peligrosas, y aplica las mismas restricciones que a la heroína y el éxtasis.
Por eso su consumo o posesión puede ser interpretado como un delito grave por las agencias de control federal, y en especial por algunos sectores de la Justicia.
La intención del gobierno de Biden es cambiar la inclusión actual de la marihuana de la lista I, máxima restricción, a lista III, lo que flexibilizaría notablemente las normas de control para esta sustancia.
En primer lugar, reduciría la carga fiscal sobre las empresas que venden la droga en forma legal. Y, luego, habría un cambio muy importante en la forma en que las distintas agencias de control y policiales enfrentan el tema en la calle.
David Culver, vicepresidente de asuntos públicos del grupo comercial Consejo del Cannabis de Estados Unidos, le dijo a The Guardian que si se realiza este cambio, “la industria podrá dar un giro y comenzar a ver el crecimiento en el espacio del cannabis entre los operadores legales que hemos estado esperando".
Tahir Johnson, integrante de la junta directiva de la Minority Cannabis Business Association, sostuvo que la reprogramación ayudaría al negocio de la marihuana a reducir su carga fiscal, que es altísima por tratarse de una droga “peligrosa”.
Hasta ahora, la ley federal prohíbe a las empresas de marihuana deducir sus gastos de sus ingresos, lo que significa que a veces pagan tasas impositivas superiores al 80%.
Pero no todos están de acuerdo. Kevin Sabet, presidente de Smart Approaches to Marihuana, una entidad que rechaza la legalización de la droga, argumentó que el proyecto del gobierno afectaría la salud pública.
"Va a aumentar la comercialización, va a aumentar el marketing y la glamourización de la marihuana", señaló Sabet. "Lo hará de manera práctica, deduciendo los gastos, y lo hará de manera global, simplemente enviando el mensaje de que esto es inofensivo", afirmó a The Guardian.
El gobierno de Biden, quien piensa competir con los republicanos en las elecciones del año próximo, lanzó este tema sabiendo que tiene gran aceptación en la población estadounidense.
El mes pasado, la consultora Gallup publicó una encuesta que demostraba que el 70% de los estadounidenses están a favor de que el consumo de marihuana sea legal. Se trata de una cifra récord.
Cuando se hacía un desglose de las cifras, el sondeo mostraba que el 87% de los demócratas cree que la marihuana debe legalizarse. En cambio en los republicanos el porcentaje bajaba al 55%.
Pese a estos datos favorables, el mandatario todavía no está dispuesto a tanto, especialmente porque hay sectores de la población muy conservadores que aún se oponen.
Sin embargo, Biden ya dio muestras de que se encamina hacia una flexibilización importante. Este mes el mandatario promulgó un indulto para personar a personas condenadas por posesión y uso de marihuana en territorios federales.
“Las condenas por posesión de marihuana han impuesto barreras innecesarias para que una persona consiga empleo, vivienda u oportunidades educativas”, escribió el presidente estadounidense en el documento que anunciaba la medida.