La principal criptomoneda fue impulsada por un giro en el mercado de bonos estadounidense y nuevas señales políticas favorables para las criptomonedas
El Bitcoin acumuló una suba superior al 20% en tres días y volvió a superar los US$ 77.000, impulsado por un giro en el mercado de bonos estadounidense y nuevas señales políticas favorables para las criptomonedas.
La mayor criptomoneda del mercado avanzó cerca de 7% el viernes y llegó a cotizar por encima de US$ 77.000, después de haber recuperado más de 20% desde el miércoles y encadenar tres ruedas con fuertes subas. Así, el BTC tuvo su mejor semana en más de dos años y volvió a niveles que no alcanzaba desde mayo, tras haber caído por debajo de US$ 60.000 durante junio.
El salto tuvo dos motores principales: la decisión del Tesoro estadounidense de ampliar sus recompras de deuda de largo plazo y el renovado respaldo del presidente Donald Trump a una legislación que busca ordenar el mercado cripto. A esos factores se sumó una fuerte liquidación de posiciones bajistas, que obligó a numerosos operadores a recomprar bitcoins cuando el precio comenzó a acelerarse.
La primera señal llegó desde un mercado aparentemente alejado del universo cripto: los bonos del Tesoro estadounidense, sometidos durante las últimas semanas a una fuerte presión por las dudas sobre la situación fiscal del país. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una ampliación de las recompras de títulos de largo plazo, con operaciones que alcanzarán US$ 4.000 millones y que buscan mejorar la liquidez de un mercado decisivo para el sistema financiero global.
La reacción inicial redujo hasta 10 puntos básicos los rendimientos de los bonos estadounidenses de mayor duración, mientras el dólar cayó 0,84% frente a una canasta de monedas internacionales. El mecanismo favoreció al Bitcoin porque menores tasas de largo plazo reducen el atractivo relativo de los instrumentos tradicionales y aumentan la disposición de los inversores a asumir riesgo en acciones, materias primas y criptoactivos. El Tesoro ya había explicado que el programa de recompras buscaba mejorar el funcionamiento y la liquidez del mercado, y no modificar deliberadamente el vencimiento promedio de la deuda federal.
El segundo impulso llegó directamente desde Washington, donde Trump reunió el miércoles a representantes de la industria de las criptomonedas y reclamó al Senado que avance con la legislación pendiente sobre ese mercado. Entre los participantes hubo ejecutivos vinculados a grandes compañías como Coinbase y Payward, matriz del exchange Kraken, en otro gesto de acercamiento entre la Casa Blanca y un sector que durante años reclamó reglas federales específicas.
El presidente volvió a respaldar la CLARITY Act, una iniciativa diseñada para establecer cómo se distribuyen las competencias regulatorias sobre los activos digitales y definir con mayor precisión qué productos quedan bajo supervisión financiera. El proyecto original aprobado por la Cámara de Representantes estableció un esquema regulatorio compartido entre la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), aunque su tratamiento posterior quedó trabado en el Senado.
Las discusiones incluyen diferencias políticas sobre disposiciones éticas relacionadas con los intereses cripto de Trump y objeciones del sector bancario a determinadas actividades que podrían permitir a las plataformas digitales competir por depósitos y rendimientos.
El respaldo presidencial encontró además un terreno regulatorio mucho más favorable que el existente durante administraciones anteriores, ya que la SEC modificó este año buena parte de su enfoque hacia los activos digitales. El organismo publicó el 17 de marzo una interpretación conjunta con la CFTC para precisar cómo se aplican las leyes federales de valores a diferentes clases de criptoactivos y separar aquellos instrumentos que funcionan como “valores” de otras categorías digitales.