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El producto "éticamente incorrecto" que se vende en máquinas expendedoras de Japón

Una empresa vio una oportunidad de ampliar sus ventas a través de este canal automatizado. El repudio de los activistas por los derechos de los animales y una tradición milenaria que buscan mantener vigente.

Como el consumo del sake, la práctica de artes marciales o el estar a la vanguardia de la tecnología, a quienes viven en Japón se los puede distinguir por otro hábito de consumo: el uso de máquinas expendedoras para comprar todo tipo de bienes.

Las cifras hablan por sí mismas: en 2021, los registros de la Asociación de Fabricantes de Sistemas de Venta de Japón mostraban que en todo el territorio había casi tres millones de máquinas expendedoras. Una oportunidad muy prometedora para quien desee ubicar su producto al alcance de la población nipona.

Ventajas de adquirir un producto en una máquina expendedora hay muchas. En primer lugar, estos aparatos tienen mucha popularidad dado que están disponibles las 24 horas, sin tener que entrar en contacto con vendedor alguno. Se pueden adquirir desde artículos de primera necesidad (comida, bebida), preservativos, regalos y hasta productos para los gustos más extravagantes. Sin embargo, la exposición de un alimento desencadenó una discusión sin precedentes.

Un producto abrió un debate sobre las máquinas expendedoras en Japón

Con todas las ventajas que ofrecen las máquinas expendedoras a la hora de ofrecer un producto, la firma ballenera Kyodo Senpaku decidió vender carne de ballena en sólo cuatro máquinas expendedoras en Tokio.

Al parecer, los estudios de mercado realizados por la compañía revelaron que existe un nicho cautivo para este tipo de proteína animal. Tanto es así que desde la firma japonesa estiman que hacia 2028 tendrán un total de 100 máquinas expendedoras y expandirán su mercado hacia Osaka, la segunda ciudad más grande de todo Japón.

Las expendedoras de prueba de Kyodo Senpaku ofrecen productos congelados tales como carne de ballena roja, muy utilizado para el sashimi (pequeñas lonjas crudas) y bistecs poco cocidos, piel, grasa y distintos tipos de preparados de esta proteína animal. El precio de los productos oscila entre los 1000 y 3000 yenes, algo así como entre 8 y 23 dólares estadounidenses.

Sin embargo, pese a lo tentador que pueda resultar para el paladar de algunos, un activista japonés puso el grito en el cielo, o más bien en el mar. Ren Yabuki, conocido defensor de los derechos de los animales, se opone a la venta de este tipo de animales a través de este canal automático. “(Suelen venderse) huevos vivos, escarabajos vivos, gusanos de roca vivos. Sin embargo, es éticamente incorrecto vender seres vivos en máquinas expendedoras”, expresó.

De acuerdo con un artículo publicado por Yahoo Australia, el gigante pesquero hace caso omiso a las críticas y parece ir por todo. Para adelantarse al aumento de la demanda de carne de ballena, Kyodo Senpaku reemplazará el Nisshin Maru, buque que se adentró hasta el Santuario de Ballenas de Australia, por un barco nuevo cuyo costo asciende a US$ 67 millones.

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La firma Senpaku inauguró un comercio de venta de carne de ballena en Yokohama, al sur de Tokio.

La antigua tradición se contrapone con el cuidado de la fauna marítima

El consumo de carne de ballena en Japón no es lo que era antes. Las ventas han disminuido principalmente por dos razones. En primer lugar, porque las nuevas generaciones no se ven tan atraídas a ese sabor. En segundo, la lucha de activistas como Yabuki ha contribuido a generar consciencia acerca del bienestar animal.

Sin embargo, desde la Kyodo Senpaku se empeñan en mantener vigente una tradición ancestral. La caza de ballenas por su carne ancla sus orígenes en el siglo XII y la explotación a gran escala comenzó hacía la década de 1890.

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Desde la ballenera justifican su accionar en que los adultos mayores de Japón sienten nostalgia por la carne de ballena, un sabor que sació el hambre después del horror de la Segunda Guerra Mundial, tras los bombardeos en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

“Nos ha sorprendido el nivel de buenas ventas (en las máquinas expendedoras), superó nuestras expectativas”, sostuvo Kozue Mihira, vocero de Kyodo Sempaku, en diálogo con la prensa japonesa.

Cabe recordarse que Japón se retiró de la Comisión Ballenera Internacional en 2018 y Kyodo Senpaku tiene como objetivo aumentar la aceptación de productos alimenticios relacionados a la carne de este mamífero. Por su parte, las autoridades pesqueras japonesas tienen previsto ampliar las cuotas de captura en los próximos dos años.

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