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Guerra en Medio Oriente: temen un colapso en Internet por el corte de cables submarinos

Ataques de los huties de Yemen provocaron el corte de cuatro cables de datos. Dominan un cruce clave en el Mar Rojo.

La guerra en Medio Oriente entre Israel y Hamás, con sus coletazos en la región, está provocando una serie de problemas a nivel global, además de afectar la economía. Uno de ellos es la posibilidad de un colapso en Internet a causa de los cortes en los cables submarinos que conectan la red a nivel mundial.

En la actualidad, los cables submarinos de Internet constituyen una de las infraestructuras digitales más críticas del mundo ya que dan servicio a más del 95% de los flujos de datos y comunicaciones internacionales. Si esas líneas fallan, puede afectar la estabilidad geopolítica, los mercados financieros globales y la seguridad de la información.

La semana pasada ya se vivieron los primeros inconvenientes con el corte de cuatro cables submarinos de la Web, de los 15 que atraviesan el Mar Rojo, que conectan distintos países de Europa con varios de Asia.

Seacom, una empresa que se dedica a las telecomunicaciones en Africa y Asia, señaló que a raíz de este hecho se redujo en un 25% el tráfico total de datos en la región, lo que los obligó a redirigir el flujo mediante otras redes.

Los especialistas señalan que esta crisis es producto de los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, que tienen como blanco los numerosos barcos de carga que circulan por la zona.

El recorrido de uno de los cables a través del Mar Rojo

El recorrido de uno de los cables a través del Mar Rojo.

Quiénes son los hutíes

Los hutíes afirman que realizan esta ofensiva en defensa de los palestinos ante los ataques de Israel en la Franja de Gaza. De hecho, ya hundieron un carguero de bandera británica y la semana pasada lanzaron misiles contra otra embarcación en el Golfo de Adén, que terminó incendiándose.

Los rebeldes son parte de la guerra civil en Yemen que este año cumplirá diez años. Los hutíes se enfrentan a una coalición dirigida por Arabia Saudita, el otro gran rival regional de Irán junto a Israel.

En 2014 estos grupos musulmanes tomaron la capital yemení y desde ese momento controlan amplias franjas del país.

Buque atacado por los hutíes en el Mar Rojo.
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Un buque atacado por los hutíes en el Mar Rojo. Informe de Deutsche Welle.

La red, bajo amenaza

Los daños en los cables de comunicaciones que corren bajo el Mar Rojo están generando preocupación porque implica una amenaza a la red de Internet global.

En un principio el temor se circunscribía a las rutas marítimas que pasan frente a Yemen, que también son cruciales para el comercio. Pero ahora se expandió a la Web, ya que los cables submarinos transportan información vital para la vida cotidiana.

Según la información de las empresas que trabajan en la zona, al menos 15 cables submarinos pasan por el estrecho de Bab al-Mandab en el extremo sur del Mar Rojo, una masa de agua de sólo 26 kilómetros de ancho en algunos puntos. Yemen es la costa norte del Estrecho y está dominada por los hutíes.

Los cables están hechos de fibras de vidrio y tienen aproximadamente el grosor de una manguera de jardín. Si bien son resistentes y difíciles de cortar, también son vulnerables.

“Son extremadamente importantes. Más del 90 por ciento de todo el tráfico de comunicaciones entre Europa y Asia pasa por esos cables”, le dijo al New York Time el vicepresidente de investigación de TeleGeography, Tim Stronge.

La zona del conflicto.

La zona del conflicto, en el Mar Rojo.

El problema se registró a fines de enero, cuando Seacom notó que los datos que iban de Kenia a Egipto habían dejado de fluir. Allí se dieron cuenta que estaban cortados dos cables que corrían a través del Mar Rojo. Luego pasó lo mismo con otros dos cables cercanos.

Prenesh Padayachee, director digital y de operaciones de Seacom, le explicó al New York Time que el daño a los cables de su compañía ocurrió en el fondo del Mar Rojo, en aguas yemeníes, a unos 650 pies (unos 200 metros) de profundidad. Los otros dos cables dañados están cerca.

A través de un comunicado, Seacom advirtió que “la ubicación de la rotura del cable es importante debido a su sensibilidad geopolítica y las tensiones actuales, lo que lo convierte en un entorno desafiante para las operaciones de mantenimiento y reparación".

La advertencia de los hutíes

Los rebeldes hutíes ya habían lanzado una amenaza velada de que no sólo iban a atacar barcos, sino también la crucial red de Internet.

El 24 de diciembre del año pasado, a través de un canal de Telegram, publicaron un mapa que muestra las redes de cables de comunicaciones submarinos en el Mar Mediterráneo, el Mar Rojo, el Mar Arábigo y el Golfo Pérsico.

El mapa fue acompañado de una amenaza: “Hay mapas de cables internacionales que conectan todas las regiones del mundo a través del mar. Parece que Yemen se encuentra en una ubicación estratégica, ya que cerca de él pasan líneas de Internet que conectan continentes enteros, no sólo países”.

El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, lanza amenazas a Occidente en su canal de Telegram.

El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, lanza amenazas a Occidente en su canal de Telegram

Los rebeldes dominan una región clave del Mar Rojo: el estrecho de Mandeb, donde hay un entramado de cables de telecomunicaciones submarinos.

Las potencias occidentales, con Estados Unidos y Gran Bretaña a la cabeza, vienen realizando intensas operaciones contra los hutíes para degradar su capacidad de ataque.

Sin embargo, los rebeldes continúan lanzando misiles contra los barcos mercantes, afectando seriamente el comercio mundial. Desde que comenzó el conflicto, el grupo ha lanzado más de 100 drones y misiles contra barcos que transitan por Bab el-Mandeb.

Los ataques obligaron a algunas compañías navieras, como la poderosa Maersk, a suspender el transporte a través del Mar Rojo y el Canal de Suez. Sus barcos son desviados alrededor de África, lo que aumenta los costos.

Los hutíes afirman que seguirán con la ofensiva hasta lograr que Israel detenga los ataques en Gaza.

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