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Hay más de 60.000 en la fuerza, de las cuales 10.000 están en la línea de combate contra Rusia.
La guerra de Rusia contra Ucrania se extiende en el tiempo, con una línea de frente estancada debido al crudo invierno y a que ninguna de las fuerzas supera a la otra. Sin embargo, las bajas de ambos lados crecen dramáticamente.
Dentro de este marco, el rol de las mujeres en las Fuerzas Armadas ucranianas aumentó significativamente en los últimos años, y hoy constituyen un elemento clave en la lucha contra los invasores rusos.
Se estima que representan entre un 15 y un 20 por ciento de las fuerzas militares, algo que no sólo sienta un precedente importante a nivel global, sino también implica un desafío a los estereotipos de género en el Ejército.
De acuerdo a los últimos datos, hay unas 60.000 mujeres trabajando en la estructura militar, incluyendo unas 40.000 que sirven como soldados u oficiales.
En el frente de guerra figuran cerca de 10.000, la mitad como sanitaristas. Pero alrededor de 5.000 cumplen funciones de combate, a la par de los hombres.
Entre estas últimas hay francotiradoras, operadoras de drones, integrantes de batallones, de brigadas de explosivos y oficiales con mando de tropas.
La invasión rusa despertó un sentido patriótico en toda la población. "Las mujeres ucranianas quieren ser parte del Ejército. Porque no es solo el hogar de los hombres, también es nuestro hogar, son nuestros hijos y es nuestro país", remarca en una entrevista con la agencia EFE la vicedirectora de Veteranka (el Movimiento de Mujeres Ucranianas Veteranas de guerra), Kateryna Pryimak.
La exsoldado sostiene que la amenaza que vive Ucrania permitió cambiar puntos de vista “arcaicos” como el hecho de que los hombres se perciben como protectores de mujeres y niños, algo que llevó a muchos a alistarse en el Ejército.
“Durante una guerra uno no debería pensar si una mujer encaja o no en el Ejército. Es necesario formarlas y usar al máximo su potencial militar y profesional”, apunta Pryimak. “La presencia de una mujer en el Ejército se está convirtiendo en normal", agrega.
La gran mayoría de las mujeres que unieron al Ejército desde el comienzo de la invasión rusa son voluntarias, y debieron dejar a sus hijos y luchar en sus puestos.
Oksana Zatsarinna, por ejemplo, era una empresaria privada de la región de Cherkasy, con tres hijos, la menor una niña de ocho años. Se unió por primera vez a la Operación Antiterrorista de Ucrania como voluntaria en el mismo batallón donde prestaba servicio su marido, pero su formación médica resultó útil y permaneció allí.
"La mayoría de los puestos relacionados con las operaciones de combate estaban vedados a las mujeres. Sin embargo, habían desempeñado las tareas correspondientes sin estar registradas y, por tanto, sin sueldo ni otras garantías sociales. O estaban formalmente registradas para puestos como cocineras o costureras. Así que, si resultaban heridas, era difícil explicar por qué estaban en combate en primer lugar”, relata Hanna Hrytsenko a la cadena alemana Deutsche Welle.
Lesya Ganzha cuenta que se alistó al Ejército “para defender a Ucrania, para participar directamente en los combates”, pero “el comandante de la compañía estaba categóricamente en contra de las mujeres”. Finalmente consiguió incorporarse a una brigada de reconocimiento aéreo en la región de Donetsk.
Julia Mykytenko, de 28 años, ya tenía el rango de oficial en el momento del ataque ruso del 24 de febrero de 2022 porque había ingresado al Ejército en 2016 y quería trabajar en reconocimiento. Pero fue rechazada debido a su género.
La joven no se amilanó y tras servir en un Estado Mayor, se sometió a una formación complementaria y alcanzó así el grado de subteniente.
"Cuando me dieron el mando de una tropa de reconocimiento, el 80% de las personas que servían allí se trasladaron a otras tropas solo porque había una mujer al mando", recuerda Mykytenko.
Entre las mujeres que sirven en Ucrania hay varias historias épicas. Una de ellas es Julia, la de la francotiradora conocida como “Carbón”, que está resultando letal para los rusos en las provincias separatistas. Ya es todo un símbolo entre los militares ucranianos.
El otro caso es el de Olena Bilozerska, que antes de la guerra era periodista. Sin embargo, se alistó en el comienzo de la invasión rusa y se destacó como una de las más importantes francotiradoras.
Pero una de las mujeres-soldados que quedará para siempre en el recuerdo de los ucranianos es Olena Kushnir, que se convirtió en símbolo de la resistencia.
Kushnir fue sargento y médica de la Guardia Nacional Ucraniana que resistió hasta su último día el asedio ruso en la ciudad de Mariúpol, y murió combatiendo en abril de 2022.
Fue una de las cien combatientes que lucharon en esa feroz batalla contra el asedio ruso sin retroceder. Resistieron pese a la superioridad de fuerzas del invasor y a la brutalidad de los militares rusos.
Kushnir combatió y atendió heridos hasta el final. Perdió a su marido en los primeros días el conflicto, pero logró que su hijo pequeño pudiese salir a través de uno de los pocos corredores humanitarios que funcionaron desde Mariúpol.
En un chat con una amiga unos días antes de morir, Kushnir le decía: "No me compadezcan, soy una médica, una combatiente, soy ucraniana y cumplo con mi deber".