Todo comenzó con los desgarradores testimonios de dos personas que lograron escapar. Entre las acusaciones figuran abusos sexuales contra menores.
Una impactante red de explotación sexual y laboral se encuentra bajo la lupa en Chile, pero además se habla de una presunta secta que podría haber existido durante décadas. Dos exintegrantes ampliaron sus denuncias contra quienes lideraban la organización y apuntaron hacia "El Jefe".
La comunidad Cahuala en Chiloé enfrenta una investigación por presuntos delitos de abuso sexual reiterado, trata de personas con fines de explotación laboral y asociación ilícita. Según reportajes que realizaron desde Teletrece, aquellas personas que vivían allí habrían sido captadas en situaciones de vulnerabilidad para sometimiento.
Dos exintegrantes de la secta denunciaron haber vivido durante años bajo estrictas normas que limitaban sus relaciones de pareja, el vínculo con sus hijos e incluso la lactancia materna.
Las denuncias contra "El jefe"
Uno de los principales apuntados es Enrique Urrutia, fundador de la organización, a quien los denunciantes identificaron como una figura que concentraba el poder y tomaba decisiones sobre asuntos personales de sus miembros.
María Luz y Patricio son quienes se animaron a realizar la denuncia. En 2019, las dos víctimas presentaron una querella por hechos que habrían ocurrido entre 1999 y 2015. Entre las acusaciones recogidas también figuran presuntos abusos sexuales contra menores de edad, antecedentes que deberán ser esclarecidos en el marco de la investigación.
Ambos, según indicaron en su denuncia, aseguran que permanecieron durante 15 años en la organización, viviendo en distintas sedes ubicadas en Vallenar, Santiago y Chiloé.
De acuerdo a lo publicado por Teletrece, aquellas personas que ingresaban a la secta debían ser profesionales y estar en pareja. En algún momento, llegaron a convivir cerca de 40 personas entre adultos y niños, donde las mujeres vivían en una casa aparte de los hombres. Actualmente, alrededor de 15 personas se encuentran en esta comunidad.
Los desgarradores testimonios de quienes lograron salir de la secta
María Luz, una de las denunciantes, reveló cómo fue su paso por este lugar. "Cuando yo me salí de la comunidad, era tal mi grado de confusión, que yo casi ya no sabía cómo me llamaba", confesó.
Respecto a cómo era la vida allí, dijo que "dentro de la comunidad hay muchas reglas internas, y una de ellas es que no podía estar yo como pareja. Todo lo que yo hiciera con mi marido, era de dominio público y especialmente del dominio de ‘el jefe’. Todo se centraba en él, todo él lo tenía que saber, todo era bajo su mirada".
Los testimonios también apuntan a un control sobre la vida sexual. Patricio, otro exintegrante, afirmó que Urrutia intervenía en los encuentros íntimos y decidía cómo debían desarrollarse.
"Llegó a situaciones en que él, en estos círculos, tomaba una mujer en particular y la ofrecía a los hombres. Y no sólo eso, sino que también él determinaba el tipo de encuentro, la manera en que iba a acceder ese hombre a esa mujer", denunció.
También indicó que las madres "podían amamantar a cualquiera de las guaguas pero nunca a la que era de ellas. Era una ley, que tú además la entendías cuando la explicaba él, pero era una ley de no crear ese lazo porque ese lazo era algo que al final iba a terminar dañando".
Quién es Enrique Urrutia, apuntado como el líder de la secta
La agrupación fue fundada a fines de los años 80 por Enrique Urrutia Aburto, un exjefe scout y profesor de Filosofía, a quien sus antiguos miembros identifican como "el jefe" y acusan de mantener un estricto control sobre la vida cotidiana de quienes integraban la comunidad.
"Ellos hablaban de 'el jefe', pero el jefe era un eufemismo que usaban, pero cuando ellos hablaban de 'el jefe' y 'la jefa', era lo superior... era un dios", relató Patricio. Cabe indicar que también fue denunciada la esposa de Urrutia, María Alejandra Pinto Martínez.
El abogado querellante Rodrigo Zegers sostuvo que el funcionamiento de la secta de Cahuala se caracterizaba por el control de distintos aspectos de la vida de sus integrantes.
"Parten por el hecho de tener un ser, un jefe, un macho alfa, como se hace llamar el imputado, que tiene un control y dominación absoluta de las voluntades de las personas, de las economías de las personas e incluso del sexo de las personas", señaló.
El abogado también aseguró que existen antecedentes sobre presuntos abusos sexuales contra menores de edad y muertes en los territorios de la comunidad.
Cómo avanza la investigación
La causa se encuentra bajo reserva y la fiscalía investiga los presuntos delitos de asociación ilícita y trata de personas para fines de explotación laboral. Uno de los puntos discutidos en el caso es el tiempo transcurrido entre los hechos denunciados y la formalización de la investigación.
El abogado que representa al entorno de uno de los imputados sostuvo que, debido a que los hechos denunciados habrían ocurrido hasta 2015, la acción estaría prescrita. En tanto, un abogado de la parte querellante afirmó que el tribunal acogió su postura respecto de la improcedencia de la prescripción con los antecedentes disponibles.
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