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Los festejos no son iguales en todos lados y la Navidad convivirá de manera simultánea con el 24 y el 26 de diciembre en distintos puntos del mundo.
La Navidad se presenta como una celebración compartida a escala planetaria, pero no comienza al mismo tiempo en todos los países. Mientras millones de personas se preparan para la medianoche del 24 de diciembre, en otros puntos del globo la jornada festiva ya empezó o todavía falta casi un día completo para que llegue.
Esta particularidad responde a la división del mundo en husos horarios y a la forma en que cada Estado organiza su hora oficial.
En 2025, como ocurre cada año, el primer territorio del planeta en recibir la Navidad será la Isla de Navidad, ubicada en el archipiélago de Kiribati. En el extremo opuesto, un pequeño conjunto de islas bajo jurisdicción de Estados Unidos será el último en sumarse a la celebración del 25 de diciembre. Esta diferencia temporal permite que, durante casi 24 horas, la Navidad conviva de manera simultánea con el 24 y el 26 de diciembre en distintos puntos del mundo.
La Tierra se divide en 24 husos horarios, cada uno equivalente a una hora. Esta organización se basa en el tiempo que el planeta tarda en completar una rotación sobre su eje y toma como referencia el meridiano de Greenwich, ubicado en el huso UTC 0. A partir de allí, cada franja horaria suma o resta horas según su ubicación hacia el este o el oeste.
El sistema busca ordenar la vida social, económica y administrativa, aunque la hora oficial no siempre coincide con la hora solar real. En muchos países, los gobiernos adoptan husos que no se corresponden exactamente con su posición geográfica, por razones políticas, comerciales o de integración regional.
Un ejemplo cercano es Argentina, que utiliza el huso UTC -3, pese a que gran parte de su territorio se ubica más cerca del UTC -4. Esta diferencia genera fenómenos como el llamado “jetlag social”, con amaneceres tardíos, desajustes en los ritmos biológicos y cambios en los hábitos cotidianos.
En el caso de la Navidad, los husos horarios determinan el orden exacto en que cada región cruza el umbral del 25 de diciembre, dando lugar a un mapa festivo escalonado que se extiende durante todo un día.
Cada año, los primeros lugares del mundo en recibir la Navidad se encuentran en el Pacífico Central, cerca de la Línea Internacional de Cambio de Fecha. Allí se ubican los husos horarios más adelantados del planeta, que llegan hasta el UTC +14.
En ese grupo encabeza la lista la Isla de Navidad o Kiritimati, perteneciente a Kiribati. A partir de la medianoche local, la festividad se inicia allí cuando en gran parte del mundo todavía rige el 24 de diciembre. Junto a ese territorio, aparecen otras islas y países oceánicos que comparten husos similares.
Entre los primeros en celebrar se encuentran también las Islas Chatham de Nueva Zelanda, Samoa, Tonga, Tokelau, Fiyi, Tuvalu y las Islas Marshall. En estos lugares, la Navidad comienza mientras Europa, África y América todavía transitan la víspera, lo que refuerza la idea de una celebración global pero fragmentada en el tiempo.
La decisión de algunos países de ubicarse en husos más adelantados responde a estrategias económicas y administrativas, como sincronizarse con socios comerciales o reforzar la integración regional.
En el extremo opuesto del planeta, los últimos territorios en recibir la Navidad se ubican en los husos horarios más occidentales, cercanos al UTC -12 y al UTC -11. Allí se encuentran pequeñas islas del Pacífico, muchas de ellas deshabitadas o con población mínima.
Las islas Baker y Howland, bajo soberanía de Estados Unidos, ocupan el último lugar del calendario navideño. Cuando allí comienza el 25 de diciembre, en Kiritimati ya transcurre el día 26. A estas islas se suman Samoa Americana, Niue, las Islas Midway, Jarvis, el arrecife Kingman, el atolón Palmyra, Hawái y las Islas Cook.