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El empresario, recientemente nombrado líder del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental, mantuvo un encuentro privado con el embajador iraní ante la ONU.
El multimillonario Elon Musk, recientemente designado al frente del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en inglés) por el presidente electo Donald Trump, sorprendió al reunirse con el embajador de Irán ante la ONU. El encuentro, mantenido el lunes en un lugar secreto, duró más de una hora y parece marcar el inicio de un cambio en las relaciones bilaterales.
La reunión, reportada por el diario The New York Times, involucró a Musk y al embajador iraní Amir Saeid Iravani. Según dos funcionarios iraníes citados en el artículo, el diálogo tuvo un tono “positivo” y dejó “buenas noticias” para ambas naciones. Uno de ellos mencionó que Musk fue quien solicitó el encuentro, mientras que Iravani eligió el sitio.
El contexto detrás de esta reunión revela la creciente influencia de Musk en la política del próximo gobierno estadounidense. Su papel como cabeza del Departamento de Eficiencia Gubernamental subraya el deseo de Trump de introducir nuevas dinámicas en su gabinete, apostando por líderes de la innovación tecnológica con proyección global.
El gesto de Musk contrasta con las tensas políticas que caracterizaron el mandato anterior de Trump, marcado por la retirada del acuerdo nuclear de 2015 y la imposición de sanciones severas. El regreso de Trump genera expectativas y temores sobre si repetirá esa estrategia de “máxima presión” sobre Teherán.
Desde Irán, el presidente Masud Pezeshkian declaró este jueves su disposición a cooperar y reafirmó la naturaleza pacífica de las actividades nucleares del país. En una reunión en Teherán con Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Pezeshkian subrayó el cumplimiento iraní con el pacto de 2015, que limitaba el programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.
Otro aspecto crucial que se avecina con el retorno de Trump es su política hacia Irán, en particular con respecto a los conflictos que involucran a Israel, Gaza y Líbano. Aunque el apoyo de Trump a Israel se mantiene firme, lo que confirma la estrecha relación con el primer ministro Benjamín Netanyahu, el republicano ha manifestado un deseo de evitar nuevas guerras. “Yo no voy a empezar una guerra. Yo las voy a parar”, afirmó tras su victoria electoral.
El anuncio de Musk al frente del DOGE añade un componente inesperado en esta compleja ecuación internacional. La influencia tecnológica y empresarial de Musk podría redefinir las estrategias de diplomacia y eficiencia, generando interés y escepticismo sobre el futuro de las relaciones exteriores de Estados Unidos.
En este escenario, la reunión con el embajador Iravani podría interpretarse como un primer paso hacia una posible distensión con Irán, aunque el verdadero impacto de este encuentro se verá con el tiempo y dependerá de cómo evolucione la administración Trump 2.0 en sus primeros meses en el poder.