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Las "trampas" de la policía en Qatar para detener a homosexuales

El caso de Manuel Guerrero, un hombre que estuvo detenido casi seis meses, muestra los mecanismos que implementan contra la comunidad LGTB en el emirato.

Manuel Guerrero Aviña, de doble nacionalidad mexicana-británica, vivió un dramático encierro de seis meses en Qatar por su orientación sexual. Si bien lo dejaron en libertar gracias a la presión internacional y pudo regresar a Londres, su caso muestra los mecanismos que utiliza la policía del emirato para perseguir a las personas gays.

Su primera entrevista en la capital británica fue a la cadena BBC, quien siguió su caso en forma permanente. “Tengan cuidado cuando visiten Qatar. Lo que me pasó a mí podría pasarle a cualquiera”, advirtió a la comunidad LGBT.

Manuel estuvo detenido seis meses por su orientación sexual

Guerrero, de 45 años y ex empleado de la aerolínea británica British Airways, fue detenido a principios de febrero de este año, después de concertar una cita con otro hombre en su hotel a través de la aplicación Grindr.

A partir de ese momento vivió una pesadilla. Fue encarcelado y condenado a seis meses de prisión con suspensión de condena, una multa de 2.700 dólares y una orden de expulsión. Como no se podía utilizar su orientación sexual en el juicio, se lo acusó de posesión ilegal de sustancias prohibidas.

Manuel Guerrero tras su pesadilla en Qatar.

Manuel Guerrero tras su pesadilla en Qatar.

La maniobra que lo llevó a la cárcel en Qatar

Qatar, un rico emirato gobernado por una monarquía árabe sunnita, conserva leyes propias del Islam. La homosexualidad, por ejemplo, está prohibida.

Las relaciones de este tipo a veces se toleran, pero siempre que se realicen en la intimidad. Al parecer, el caso de Manuel, que vivía allí hacía siete años, no les resultaba aceptable.

La policía crea perfiles falsos en aplicaciones de citas.

La manera en que detuvieron a Guerrero muestra los mecanismos que aplican las fuerzas de seguridad. Fue apresado cuando iba a encontrarse en su hotel de Doha con otro hombre, a quien había conocido a través de la aplicación de citas Grindr.

Qatar es un país de grandes lujos, pero con leyes estrictas.

Qatar es un país de grandes lujos, pero con leyes estrictas.

La policía le tendió una trampa. En realidad, habían creado perfiles falsos en esa plataforma de citas gays para captar a los tuvieran esa orientación sexual.

Cuando Guerrero fue al vestíbulo a recibir a la persona con la que había entablado relación, descubrió que en realidad su cita era un agente encubierto. Como no podían argumentar que la detención tenía que ver con su inclinación sexual por la imagen internacional, lo acusaron de posesión de drogas.

Según explicó, le plantaron metanfetaminas en el departamento para fabricar pruebas incriminatorias. "Niego rotundamente los cargos de drogas”, afirma Manuel.

Durante todo el interrogatorio, todo lo que me preguntaron fue sobre mis parejas sexuales, mi orientación sexual, si había tenido relaciones sexuales, con quién había tenido relaciones sexuales y cosas así. Si sólo fuera un caso de drogas, me habrían preguntado por drogas”, enfatizó en la entrevista con la BBC.

Manuel Guerrero al salir en libertad.

Manuel Guerrero al salir en libertad.

Prisión y maltrato

Después de su arresto, Guerrero fue encarcelado durante casi un mes. Le hicieron firmar documentos en árabe que desconocía y le negaron los medicamentos que tomaba por su tratamiento contra el VIH.

“Hubo muchas veces que me sentí aterrorizado. Pensaba que no volvería a casa, que nunca podría irme de allí. Tenía mucho miedo”, confesó a la BBC.

Manuel tuvo la suerte de que las embajadas de México y de Reino Unido, dado que tenía la doble nacionalidad, presionaran a la monarquía árabe. También varias organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, reclamaron su liberación.

A mediados de marzo lo excarcelaron en forma provisional, pero continuó procesado hasta el lunes pasado, en que le permitieron volver a Gran Bretaña.

Organizaciones internacionales vienen expresando su preocupación acerca del trato que Qatar les da a personas de la comunidad LGBT.

Manuel señala que vivió siete años sin meterse en problemas con la policía. “Parecía haber una regla no escrita de que si todo lo que sucedía era en privado, entonces estaba bien”, dijo.

“Pensé que estaba cumpliendo con las normas siendo discreto en público y siguiendo las reglas, pero simplemente estaba tratando de vivir un poco de mi vida tras las puertas. Pensé que estaría bien siempre y cuando no fuera en público”, apuntó.

Manuel Guerrero en México, tras abandonar Qatar.

Manuel Guerrero en México, tras abandonar Qatar.

Azotes para los gays

Durante su tiempo en prisión, cuenta Manuel, fue testigo de cómo azotaban a otros detenidos por el mismo motivo. También detalla que lo maltrataron para que desbloqueara su celular y revelara los nombres de otros contactos gays.

Intentaban obligarme a confesar y desbloquear mi teléfono, pero no podía poner en riesgo a otras personas de la comunidad gay. ¿Por qué le haría pasar ese dolor a otra persona?", dice.

Le exigían que delatara a sus contactos gays.

James Lynch, un ex diplomático británico en Qatar y co-director de la organización por los Derechos Humanos FairSquare, denunció que el juicio a Guerrero ha sido “sumamente injusto” y lo comparó con otros casos que había tratado.

Manuel fue claramente atacado porque era LGBT y vivía en Qatar y vivía su vida. En los últimos tres años hemos tratado varios casos de personas que fueron arrestadas y luego interrogadas sin un abogado presente. Los qataríes tienen que arreglar la forma en que se está impartiendo justicia en el país”, sostuvo Lynch.

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