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Se trata de la activista Nora Lifshitz, quien ya rescató a unos 180 animales de los pueblos evacuados tras el ataque del grupo palestino. Su historia.
En medio del espanto que produce la guerra desatada en Medio Oriente tras el ataque del grupo terrorista Hamas a Israel, hay historias de solidaridad y amor que conmueven al mundo. Una de ellas es la Nora Lifshitz, conocida en Israel la conocen como la “mujer murciélago”, ya que se dedica al rescate y cuidado de murciélagos de la fruta.
La actividad que Nora lleva adelante como fundadora y principal operadora de la ONG Israeli Bat Sanctuary, quedó relegada ya que, desde hace más de dos semanas, recorre cada día los kibutz del sur de Israel que fueron evacuados en busca de animales abandonados. Para ella, son las víctimas olvidadas del conflicto.
“Hasta ahora rescatamos a unos 180 animales”, contó la activista en una entrevista que le brindó a TN, la joven que vive normalmente rodeada de 8 perros y 400 murciélagos. Como la mayoría de las comunidades atacadas eran zonas de granjas, entre sus nuevos pacientes hay desde perros, gatos y loros hasta conejos, ovejas, pollos y pavos.
Lifshitz se cuela en los puntos más calientes del conflicto, cerca de la frontera con Gaza. “Es un problema acceder a la zona porque el Ejército no lo permite. Sin embargo, cualquiera que esté lo suficientemente decidido puede encontrar la manera”, sostuvo la activista.
Nora asegura “no temer por su seguridad”. “Tenemos una misión en la vida y simplemente la estamos llevando a cabo”, dijo sobre la dura tarea que lleva adelante.
Por su trabajo, recorre los asentamientos que fueron arrasados por Hamas, los que actualmente están convertidos en pueblos fantasmas y en donde aún se siente el olor a muerte, fuego y destrucción. “Al principio me resultaba muy inquietante entrar allí, ya que estamos acostumbrados a que los kibutz estén llenos de adultos, niños y animales. Sin embargo, muy rápidamente aprendés a ignorar tus sentimientos porque necesitás concentrarte. No tenés mucho tiempo y necesitás rescatar tantos animales como sea posible”, dijo Nora.
“Vimos muchas cosas horribles. Es importante señalar que no fue sólo Hamas quien lo hizo, sino que también fueron los habitantes comunes de Gaza los que entraron después de Hamas para saquear y participar en las atrocidades. La única manera de describir lo que vimos es ‘pura maldad’. Había animales que no representaban ningún peligro: perros encerrados, cobayos, hámsteres, etc., pero de todos modos los lastimaron de maneras horribles”.
Además de las frecuentes alertas por disparos de cohetes, Lifshitz es consciente de que los propios animales que trata de rescatar la pueden atacar. Según dijo la animalista, muchos perros “quedaron tan traumatizados que tuvieron que ser tratados con sedantes”. “Atacaban por puro miedo y no como perros guardianes. Sufrieron traumas tanto físicos como emocionales”, resaltó.
Como su tarea se hizo conocida en Israel, hay quienes le mandan fotos de las mascotas que tuvieron que dejar atrás al momento de huir del conflicto. La activista dijo que logró reunir a algunos animales con sus dueños, aunque “la mayoría necesita ser acogidos hasta que los dueños encuentren un lugar donde vivir y establecerse. Y, por supuesto, también hay animales cuyos dueños ya no están vivos”.
Sobre lo que motiva su amor por los animales en general, Nora aseguró que “no son tan desagradables y crueles como pueden serlo los humanos”. Entre los numerosos tatuajes que lleva en el cuerpo se destacan dos: la fecha de la muerte y las marcas de las patas de su perro Koper, que tenía 15 años. “Pasaron dos años desde que murió y todavía no me he recuperado”, le dijo al diario Haaretz.