Un estudiante israelí descubrió en el fondo del mar un objeto de la época de las Cruzadas frente a la playa de Dor. ¡Enterate!
Un estudiante israelí protagonizó un inesperado hallazgo arqueológico mientras nadaba en el mar Mediterráneo. En el fondo del agua, frente a la playa de Dor, encontró una espada que los especialistas atribuyen a la época de las Cruzadas y que tendría unos 800 años de antigüedad.
La espada, que habría permanecido unos 800 años cubierta por sedimentos marinos, podría aportar nuevas pistas sobre los combates y la vida de los caballeros medievales en la región.
El descubrimiento ocurrió de forma accidental cuando Shlomi Katzin, estudiante de la Universidad de Haifa, detectó la empuñadura de una espada en el fondo del mar mientras nadaba cerca de la playa de Dor. Tras rescatarla, dio aviso a la Autoridad de Antigüedades de Israel, que inició el análisis del objeto.
La pieza fue estudiada mediante tomografías computarizadas, una técnica que permitió examinar su interior sin dañarla. La espada estaba cubierta por sedimentos, caracoles y organismos marinos, lo que ayudó a preservarla durante siglos.
Los especialistas determinaron que mide cerca de un metro y data del siglo XII, en plena época de las Cruzadas. También creen que fue fabricada en Europa y llevada a la región por caballeros cruzados.
El análisis detectó una fractura en la hoja y deformaciones en la guarda, lo que sugiere que el arma pudo caer al mar durante un combate naval. Según el arqueólogo Joppe Gosker, todo indica que se perdió en medio de una batalla y habría pertenecido a un caballero cuyo destino aún es un misterio.
Especialistas señalaron que este tipo de objetos es muy raro en Israel. La profesora Deborah Cvikel, de la Universidad de Haifa, destacó que hallazgos como este ayudan a comprender mejor los fondeaderos y la actividad naval medieval.
Los análisis realizados con tecnología avanzada permitieron estudiar la estructura del metal sin dañarlo. Según los investigadores, la espada habría pertenecido a un caballero franco que llegó a la región tras la Primera Cruzada, lo que la convierte en un testimonio material de los conflictos de la época.
Un estudio de 2025, publicado en la revista PLOS ONE, presenta los hallazgos de nuevas técnicas de calibración de radiocarbono aplicadas para datar el naufragio del Kyrenia. Este antiguo barco mercante griego fue descubierto en el Mar Mediterráneo 1965 frente a la costa de Chipre por el buzo Andreas Cariolu, quien, mientras buscaba esponjas, halló un naufragio que se considera uno de los descubrimientos más significativos para comprender la navegación en la Antigüedad.
Asimismo, se localizaron más de cien ánforas en el lecho marino junto a una embarcación de aproximadamente 14 metros de longitud, dotada de un mástil cuadrado y tripulada, según los investigadores, por cuatro marineros.
De las excavaciones arqueológicas entre 1968 y 1969, se recuperaron 391 ánforas que contenían productos como vino, aceite de oliva y almendras. La evidencia sugiere que el viaje final del barco ocurrió alrededor del año 300 a.C. Sin embargo, esta fecha no coincide con la datación por radiocarbono de las muestras tomadas en el sitio del naufragio.
Decenas de años después de su hallazgo inicial, un equipo de la Universidad de Cornell ha cuestionado la cronología establecida, concluyendo que el naufragio ocurrió años más tarde de lo que se pensaba.
En estudios previos, la cronología del naufragio se estableció a partir de la datación de objetos cerámicos y numismáticos recuperados en las excavaciones. No obstante, el nuevo equipo de investigación utilizó técnicas modernas como la datación por radiocarbono y la dendrocronología, que analiza los anillos de crecimiento de la madera usada en la construcción de viviendas o embarcaciones, para revisar esta cronología.
"Estamos emocionados de aplicar técnicas científicas para datar el famoso barco Kyrenia hace poco más de 2300 años. Es fundamental para la historia de la tecnología naval y el comercio marítimo en el Mediterráneo clásico", destacó el autor.
También indicó que los métodos utilizados para datar el barco y las soluciones a varios desafíos técnicos que enfrentaron, «ahora ayudarán a datar otros naufragios e informar mejor la historia de la navegación antigua».