William Reaves, de 77 años, recibió la inyección letal tras ser condenado por la muerte de un agente en 1986. La ejecución marca la 18ª en Florida en 2026.
El estado de Florida ejecutó este martes mediante una inyección letal a William Reaves, un veterano de guerra de 77 años condenado a muerte por el asesinato de un policía en 1986. Con este procedimiento, el estado alcanzó las 18 ejecuciones en lo que va de 2026 y superó la cifra registrada por cualquier otra jurisdicción de Estados Unidos, según el Death Penalty Information Center (DPIC).
La ejecución se realizó a las 18.12, hora local (22.12 GMT), en la Prisión Estatal de Florida, ubicada en Raiford, al norte del estado. El procedimiento se llevó a cabo por orden del gobernador republicano Ron DeSantis.
Con la muerte de Reaves, Estados Unidos acumula 32 ejecuciones en 2026, de las cuales 18 corresponden a Florida. El estado tiene previsto aplicar otra pena capital el próximo 5 de noviembre, cuando está programada la ejecución de Jesse Guardado.
Si ese procedimiento se concreta, Florida llegará a las 19 ejecuciones durante el año, la misma cantidad que registró a lo largo de todo 2025, cuando estableció su récord anual.
Reaves fue condenado a muerte en 1992, durante un segundo juicio, por el asesinato del agente Richard Raczkoski, integrante de la Oficina del Alguacil del condado de Indian River.
El primer juicio había sido anulado por el Tribunal Supremo de Florida debido a un conflicto de intereses que involucraba al fiscal. En el segundo proceso, Reaves recibió la condena capital por el crimen cometido seis años antes.
Según la reconstrucción del caso, Reaves dejó caer un arma mientras hablaba con el policía. Después de forcejear por ella, le disparó cuatro veces.
La semana pasada, el Tribunal Supremo estatal rechazó los recursos presentados por la defensa contra el procedimiento de clemencia y el protocolo de inyección letal utilizado en Florida, que consiste en una combinación de tres fármacos. De esa manera, quedaron despejados los obstáculos judiciales para llevar adelante la ejecución.
En la víspera de la muerte de Reaves, alrededor de un centenar de veteranos militares solicitó a DeSantis que suspendiera el procedimiento y considerara los traumas que el condenado sufrió durante su servicio en la guerra de Vietnam.
Según la organización Floridanos por Alternativas a la Pena de Muerte, el jurado no conoció plenamente los antecedentes relacionados con las experiencias de Reaves durante el conflicto bélico.
El hombre había llegado a Vietnam en 1969, cuando tenía 20 años, y se desempeñó como ametrallador de infantería del Ejército estadounidense. Posteriormente, el Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos lo declaró discapacitado por un trastorno de estrés postraumático, de acuerdo con la organización.
Pese al pedido de los exmilitares, la ejecución se concretó según lo previsto. De acuerdo con los registros del DPIC, Reaves se convirtió en el veterano militar número 14 ejecutado por orden de DeSantis desde que asumió la gobernación en 2019.
El debate sobre la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos también quedó marcado por un episodio ocurrido en Tennessee. El 30 de septiembre, ese estado suspendió las ejecuciones previstas para el resto de 2026 después de que Christa Pike, una mujer de 50 años condenada por asesinato, sobreviviera a dos intentos fallidos de ejecución mediante inyección letal.
Pike permanece en prisión después de recuperarse del estado crítico en el que quedó como consecuencia del procedimiento.