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Recibió la pena máxima, pero las víctimas, en su mayoría menores de edad entre 1989 y 2014, cuando ocurrieron los delitos, no quedaron conformes por una razón.
Joël Le Scouarnec fue encontrado responsable de los delitos de violación y agresión sexual contra casi 300 pacientes entre 1989 y 2014, mientras trabajaba como cirujano en varios hospitales de Francia, y la condena de 20 años de prisión que le aplicó la Justicia fue la máxima que se puede aplicar en ese país por hechos de ese tipo.
Sin embargo, las víctimas, en su mayoría menores de edad durante aquel lapso, no quedaron del todo conformes por una sencilla razón: el llamado “Diablo de bata blanca”, considerado el mayor pederasta de Francia, puede pedir su liberación condicional dentro de 6 años.
Es que, si bien debería tener que esperar a que se cumplan al menos dos tercios de su pena antes de poder solicitar algún beneficio penitenciario, según lo dictaminado por el Tribunal Criminal de Vannes, el abusador de 74 años estará en condiciones de acceder a aquel beneficio debido a la fusión de la última condena con otra anterior a 15 años, por los mismos delitos, que le impusieron en 2020 y que se encuentra cumpliendo actualmente.
"¡Qué fracaso, qué vergüenza! Trescientas víctimas catalogadas como meros sucesos", remarcó visiblemente molesta Manon Lemoine, portavoz de la asociación de víctimas.
En declaraciones a la prensa, Lemoine cuestionó que, después de esta sentencia, "volverá el mismo silencio de los últimos treinta años, el que protege más a los agresores que a las víctimas".
Por su parte, una víctima, identificada como Amélie Lévêque, dijo sentirse "humillada por este veredicto". “La sensación es que no nos han escuchado. La sentencia es muy difícil de digerir", agregó al salir del Tribunal.
Los fiscales habían exigido, además de la condena de 20 años de prisión, otras medidas como su reclusión en un centro para su tratamiento y vigilancia después de cumplirla.
La Justicia, finalmente, resolvió que deberá efectuar un seguimiento socio-judicial durante 15 años y le prohibió ejercer una profesión médica o una actividad en contacto con menores.
El proceso que concluyó este miércoles contemplaba a 299 víctimas, pero Le Scouarnec fue condenado por 298 debido a que hubo un error en la identificación de una de ellas.
Al momento de leer el veredicto, la presidenta del Tribunal de Vannes manifestó que para confeccionar la condena "se tuvo en cuenta que los hechos cometidos eran especialmente graves por el número de víctimas, su corta edad y el carácter compulsivo" del excirujano.
También consideró “adecuado” el tiempo que le impuso antes de que pueda pedir la libertad condicional, sin tener en cuenta el atajo legal antes mencionado.
Mientras tanto, Maxime Tessier, uno de los abogados de Le Scouarnec dijo ante la prensa que su cliente no recurrirá la sentencia y que está “irreversiblemente” arrepentido por sus aberrantes actos, ejecutados contra 298 pacientes, de los cuales 256 tenían menos de 15 años.
"Esta tarde se ha hecho justicia, porque el procedimiento ha terminado y se le ha declarado culpable. Le Scouarnec ha reconocido la totalidad de los hechos", admitió el letrado.
En sus últimas palabras, emitidas el lunes, el acusado señaló: "No pido clemencia al tribunal. Simplemente que me conceda el derecho de ser mejor persona y recuperar esta parte de humanidad que tanto me ha faltado".
Según se supo, el excirujano, especialista en aparato digestivo, aprovechaba su trabajo para llevar a cabo los delitos cuando las víctimas estaban bajo los efectos de la anestesia. Durante el juicio, Le Scouarnec reconoció su culpabilidad en todos esos hechos, pero el proceso entregaría también otros datos estremecedores.
Es que el hombre detenido en 2017 y condenado en 2020 a 15 años de cárcel por haber violado y abusado de cuatro menores dos sobrinas, una vecina de 6 años y una joven paciente, no solo reconoció que fue el causante del suicidio de dos de sus víctimas, sino que, en paralelo, llevaba la cuenta de todos sus delitos en un cuaderno y que tenía en su poder pornografía infantil y decenas de muñecas.
En ese marco, la Fiscalía de Lorient (Bretaña) sospecha que todavía restan casos por descubrir con respecto a Le Scouarnec. De hecho, considera que podrían ser hasta 57 y que es probable que el excirujano tenga que volver a responder ante la Justicia. Por ese motivo, el 20 de marzo pasado se abrió una nueva investigación sobre "víctimas no identificadas o recién declaradas".
Según dijo al tribunal Jean-Jacques Dumond, uno de los psiquiatras que lo examinaron, Le Scouarnec “es un enigma”. Es más, su colega Isabelle Alamone aseguró que “su peligrosidad es muy grande”. Prueba de ello es que no pudieron encontrar las razones psicológicas que lo llevaron a cometer tantos actos ilícitos.
Nacido en París como el mayor de tres hermanos, buen alumno y cirujano desde la década del 80, Le Scouarnec, padre de tres hijos y con problemas con su esposa por su tendencia pedófila, fue atrapado por primera vez por la Justicia en 2004, cuando utilizó su tarjeta bancaria para acceder a pornografía infantil.
En aquel momento, la Justicia lo condenó a cuatro meses de prisión con suspensión de pena, pero eso no le impidió continuar trabajando como cirujano en distintas instituciones médicas del país, y cometiendo hechos aberrantes, hasta que se jubiló en el año 2017.