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Regreso del Artemis II: cuáles son los riesgos que enfrentan los astronautas al volver de la Luna

El reingreso a la atmósfera pone a prueba a la NASA para traerlos de regreso de forma segura. Todos los peligros que corren.

Artemis II entra en su fase más crítica. Tras sobrevolar la Luna, los astronautas se preparan para regresar a la Tierra en una maniobra que concentra los mayores riesgos de todo el viaje. El reingreso a la atmósfera pone a prueba la capacidad de la NASA para llevar humanos al entorno lunar y traerlos de regreso de forma segura.

El descenso está programado para el viernes 10 de abril de 2026 por la noche, hora argentina. En apenas 14 minutos, la cápsula pasará de viajar a velocidades extremas a amerizar en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Ese breve tramo define el éxito de toda la misión.

El ingreso a la atmósfera no admite margen de error. Orion debe entrar con un ángulo cercano a -5,8° respecto del horizonte, dentro de un corredor extremadamente estrecho.

Astronautas. Artemis II

El regreso pone a prueba a los astronautas en una secuencia crítica donde cualquier error puede afectar la seguridad de la misión

Si la nave ingresa con un ángulo demasiado bajo, puede “rebotar” en la atmósfera y perder control en su descenso. Si lo hace demasiado pronunciado, el calor y las fuerzas mecánicas aumentan a niveles que pueden comprometer la estructura de la cápsula y la seguridad de la tripulación.

Este equilibrio es uno de los puntos más delicados del regreso desde el entorno lunar. A esas velocidades, cualquier desviación mínima puede alterar por completo el resultado. Por eso, los sistemas de navegación y control trabajan en conjunto para asegurar una orientación exacta antes del contacto con la atmósfera.

Velocidad extrema, plasma y silencio total

El reingreso comienza con la separación del módulo de servicio, lo que deja expuesto el escudo térmico. A partir de ese momento, la cápsula enfrenta el tramo más exigente.

Orion entra en la atmósfera a más de 40.000 km/h, lo que genera temperaturas cercanas a los 2700 °C debido a la fricción con el aire. Ese calor extremo crea una capa de plasma alrededor de la nave que bloquea las comunicaciones con la Tierra durante varios minutos.

Ese momento de silencio total es uno de los más tensos de la misión. Durante ese lapso, el control terrestre no puede recibir datos ni comunicarse con la tripulación.

Superada esa fase, comienza la desaceleración final. Primero se despliegan paracaídas de frenado a gran altitud y luego los principales, que reducen la velocidad de la cápsula hasta unos 27 km/h antes del impacto con el agua.

La nave está preparada para distintas posiciones de amerizaje. Incluso si cae invertida o de costado, incorpora sistemas que permiten enderezarla automáticamente una vez en el océano.

Riesgos, antecedentes y la última prueba

artemis 2

El reingreso concentra múltiples factores críticos en pocos minutos. No se trata solo del calor. También entran en juego la orientación de la cápsula, el comportamiento del escudo térmico, la recuperación de las comunicaciones, el despliegue correcto de los paracaídas y las condiciones de rescate.

Uno de los antecedentes más sensibles surge de Artemis I. En esa misión, la NASA detectó desprendimientos en el escudo térmico, provocados por acumulación de gases en su material. A pesar de eso, la agencia consideró que una tripulación habría estado segura y decidió avanzar con Artemis II con ajustes operativos.

La fase final tampoco termina con el impacto en el agua. El operativo de recuperación incluye helicópteros, buzos y un buque especializado. El equipo debe esperar condiciones seguras antes de acercarse, ya que pueden caer restos de la nave o haber sustancias peligrosas en el entorno.

Una vez asegurada la cápsula, los astronautas serán trasladados a un barco para evaluaciones médicas iniciales. Si todo sigue el plan y no hay riesgos, en pocas horas estarán fuera del vehículo.

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