Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela en apenas 39 segundos. Científicos explican por qué se trata de un hecho inusual.
Los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el miércoles 24 de junio no solo dejaron casi mil muertos, miles de heridos y una enorme destrucción. También despertaron un fuerte interés entre los científicos por una característica poco habitual: los dos grandes sismos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y, según los especialistas, conforman lo que se conoce como un "doblete sísmico".
A diferencia de la secuencia más común, en la que un terremoto principal es seguido por numerosas réplicas de menor magnitud, en este caso ambos movimientos fueron considerados terremotos principales. El primero alcanzó una magnitud de 7,2 y tuvo su epicentro cerca de San Felipe, en el estado Yaracuy. Apenas 39 segundos después, un segundo sismo, aún más potente, de magnitud 7,5, se produjo a unos 45 kilómetros de distancia, cerca del municipio de Yumare.
Los expertos explican que un doblete sísmico ocurre cuando dos terremotos de magnitud similar se registran muy próximos en el tiempo y en el espacio, sin que el segundo pueda ser catalogado simplemente como una réplica.
"Entendemos que estamos ante un doblete sísmico: dos terremotos que ocurrieron muy cerca tanto en el tiempo como en el espacio", explicó William Barnhart, coordinador adjunto del Programa de Riesgos Sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Según el especialista, el segundo terremoto fue aproximadamente tres veces más potente que el primero y es muy probable que el sismo inicial haya desencadenado el siguiente.
La explicación científica apunta a la redistribución de las tensiones acumuladas durante décadas o incluso siglos en la corteza terrestre.
Cuando una falla geológica se rompe, modifica el equilibrio de fuerzas de toda la región. "Si hay una falla que se rompe cercana a otra que está a punto de romperse, entonces se puede disparar la ruptura y adelantarse años o décadas", señaló Antonio Villaseñor, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
El especialista, que ha estudiado particularmente la actividad sísmica del Caribe y Venezuela, sostuvo que todavía quedan numerosos aspectos por investigar, especialmente respecto al primer terremoto, cuyo mecanismo de ruptura aún no está completamente esclarecido.
Para los investigadores, aunque el fenómeno haya sido inusual, la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud en el norte venezolano no resultó sorpresiva. La región se ubica sobre el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, una de las zonas tectónicamente más activas de América.
El último terremoto de características similares en esa área ocurrió el 29 de octubre de 1900, hace más de un siglo, por lo que los especialistas consideraban que la región acumulaba suficiente energía para generar un evento de estas dimensiones.
Según el USGS, el segundo y más potente de los terremotos se produjo por una falla de deslizamiento superficial cercana al límite entre ambas placas tectónicas. La zona integra un complejo sistema de fallas, entre ellas Boconó, El Pilar y San Sebastián, responsables de absorber el movimiento entre las placas.
Los científicos consideran que ambos terremotos reflejan un proceso complejo de interacción entre distintas fallas dentro del mismo sistema tectónico.
Uno de los casos más conocidos ocurrió en Ometepec, México, en 1982, cuando un terremoto de magnitud 6,9 fue seguido cuatro horas después por otro de magnitud 7,0.
Más recientemente, el fenómeno volvió a registrarse en Venezuela durante 2025, cuando el estado Zulia fue sacudido por dos terremotos consecutivos cercanos a magnitud 6,2, que dejaron una víctima fatal y cientos de damnificados.
Otro caso emblemático ocurrió el 6 de febrero de 2023 en Turquía y Siria. En aquella oportunidad, dos terremotos de magnitud 7,8 y 7,7, separados por nueve horas, fueron posteriormente analizados por investigadores que concluyeron que el segundo había sido favorecido por la ruptura generada por el primero.
Los especialistas coinciden en que un doblete sísmico incrementa significativamente el nivel de destrucción.
El primer terremoto puede debilitar edificios, puentes e infraestructura, mientras que el segundo termina provocando el colapso de muchas estructuras que ya habían quedado comprometidas.
Eso ayuda a explicar por qué ciudades como Caracas y La Guaira registraron edificios completamente derrumbados y un elevado número de víctimas.
A este escenario se sumó otro factor determinante: ambos terremotos fueron muy superficiales. Según el USGS, ocurrieron a profundidades de apenas 22 y 10 kilómetros, lo que permitió que la energía sísmica llegara con mucha mayor intensidad a la superficie.
Los científicos también destacan que buena parte de Caracas está construida sobre sedimentos aluviales y terrenos blandos, capaces de amplificar las ondas sísmicas y aumentar los daños.