El operario tenía 22 años y trabajaba en el Anfiteatro Flavio. El segundo nivel del monumento fue cerrado como señal de duelo.
Un operario de 22 años murió esta medianoche tras caer desde unos diez metros en el interior del Coliseo de Roma, mientras realizaba tareas de instalación de un nuevo sistema de iluminación para el histórico monumento de la capital de Italia.
En específico, el hecho ocurrió en las instalaciones del Anfiteatro Flavio, donde el joven, identificado como Andrea Moretti, se desempeñaba como especialista en trabajos en altura mediante el uso de cuerdas y arneses de seguridad.
El personal médico de emergencia del servicio Ares 118 acudió de inmediato al lugar tras recibir el aviso del incidente y realizó maniobras de reanimación cardiopulmonar sobre la víctima, aunque no pudo revertir el cuadro crítico.
Tras la confirmación de la muerte del trabajador, agentes de los Carabineros de la Compañía Central de Roma, la Unidad de Investigación, el médico forense de guardia, representantes de la Inspección de Trabajo y personal de la Autoridad Sanitaria Local de Spresal, trabajaron en el lugar para intentar hallar las causas de la caída mortal.
El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, se mostró especialmente afectado por el fatal incidente. “Un suceso trágico que nos deja conmocionados y atónitos”, admitió el funcionario, quien se trasladó de madrugada al anfiteatro.
Luego, agregó: “Las pocas palabras que podemos expresar están dedicadas a Andrea, a su familia y a sus seres queridos: extendemos a todos nuestras más sentidas y dolorosas condolencias por la muerte sin sentido de un joven dedicado a su trabajo”.
Como consecuencia directa del fatal accidente, el Parque Arqueológico del Coliseo cerró temporalmente al público durante toda la jornada del sector correspondiente al segundo nivel del edificio histórico, espacio donde se produjo la caída del trabajador.
Ante ese escenario, personal de Carabineros analizó los elementos de sujeción utilizados por la víctima y los protocolos de prevención vigentes durante el turno nocturno.
El episodio generó un fuerte repudio por parte de las organizaciones sindicales del sector. En un comunicado conjunto, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) Roma y Lazio y la estructura nacional manifestaron su disconformidad con las respuestas oficiales.
“Le dejamos claro al ministro Alessandro Giuli que las habituales muestras de pesar y condolencia no son suficientes”, expresó el texto apuntado directamente a ese ministro.
A su vez, el comunicado gremial profundizó: “Lo que se necesita, y es un deber específico de su ministerio, es verificar de inmediato la legalidad de sus contratos, la transparencia de las cadenas de contratación, la adecuación de los plazos de ejecución, el estricto cumplimiento de las normas de seguridad en las obras de construcción de patrimonio cultural público y el rigor necesario en la elaboración de los documentos de evaluación de riesgos para proteger a los trabajadores que laboran en espacios culturales”.
“Morir a los 22 años durante un turno de noche trabajando en altura es una tragedia inaceptable que plantea serias dudas sobre las condiciones laborales en los contratos culturales”, se indicó.
Finalmente, las organizaciones sindicales exigieron un rol activo de los órganos de justicia: “Solicitamos a la Fiscalía y a los organismos de supervisión que procedan con la mayor celeridad posible a esclarecer las circunstancias del accidente”.
“No podemos seguir hablando de prevención solo después de que ocurra la tragedia: la propiedad pública debe ser un modelo esencial de protección y seguridad, no el escenario de otra vida arruinada en nombre de plazos ajustados y recortes de gastos. La vida de las personas está por encima de cualquier obra”, completó el comunicado gremial.