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Un efectivo y once presos murieron durante un operativo para recuperar el control de la cárcel más grande del país, que estaba tomada por un el grupo criminal.
Un policía y nueve presos murieron durante un operativo de traslado de detenidos realizado este lunes en la cárcel de Tacambú, en Paraguay, la cual estaba tomada por el grupo criminal Clan Rotela. Además, se registraron más de 30 heridos.
La Penitenciaría Nacional de Tacumbú, principal cárcel de Paraguay, se convirtió en un centro desde el que operaban grupos criminales, “planeando asaltos y distribuyendo estupefacientes que envenenan a más de 90 mil jóvenes de Asunción y localidades del departamento Central”, según expresó el presidente de Paraguay Santiago Peña.
“Con firmeza y determinación, hemos realizado una operación histórica y sin precedentes con el fin de construir un país más seguro para nuestras familias”, aseguró el mandatario tras la intervención.
"Hoy el Gobierno de Paraguay dijo basta a los privilegios, complicidad y descontrol; más que nada a un modelo penitenciario que convertía a las cárceles en verdaderas escuelas del delito y del crimen", añadió Peña.
Uno de los presos a trasladar era Armando Javier Rotela, considerado el líder del llamado Clan Rotela, una organización señalada por las autoridades como responsable de buena parte del negocio del narcotráfico en el país.
La Policía de Paraguay confirmó la muerte del suboficial Martín Mendoza, del Grupo Lince, quien sufrió un corte en la cabeza con un hacha o un machete por parte un integrante del Clan Rotela que, aparentemente, usaba armas semiautomáticas.
En tanto, otros 36 policías resultaron heridos, una docena por armas de fuego y dos de ellos en estado reservado.
Los enfrentamientos más fuertes se produjeron entre la Policía y los presos hasta llegar a la zona del penal en la que se ubicaba Rotela, donde vivía con su esposa embarazada y tenía muchas comodidades. El narcotraficante se entregó tras un fallido intento de negociación.
En cuanto a los presos muertos, el forense Pablo Lemir confirmó que varios presentaban “lesiones de armas de fuego”, sin dar más detalles.
El objetivo del operativo era retomar el control de la cárcel y trasladar a presos a otras ocho prisiones del país, explicó a la prensa el viceministro de Política Criminal, Rodrigo Nicora.
"Se incautaron armas de fuego tipo fusiles, escopetas, revólver, pistolas y municiones de distintos calibres, vainas servidas y percutidas, explosivos tipo dinamita en gel y de fabricación casera tipo molotov, armas blancas, sustancias estupefacientes y teléfonos celulares", detalló la Policía y además precisó que cerca de 700 reclusos del penal de Tacumbú fueron reubicados.
Las autoridades dieron por finalizada la operación a media mañana del lunes y calificaron como incursión sin precedentes al "Operativo Veneratio", del que participaron unos 2.500 efectivos militares y policiales.
Peña aseguró que con la acción su Gobierno dijo "basta a un modelo penitenciario que convertía a las cárceles en verdaderas escuelas del delito y el crimen", según la estatal agencia IPParaguay.