Muñeco querido

Músicos y amigos le rinden homenaje a Luis “Muñeco” Ordóñez con el espectáculo: “A mi manera”, que el viernes, a las 22, se presenta en Cine Teatro Español.

Durante la puesta se recordará la trayectoria del notable cantante, considerado uno de los mejores boleristas del país. Luis Ordóñez dijo adiós el 6 de julio de 2007.  

Neuquén > La vida simple y sabia le regala al humano la posibilidad de enriquecer el alma en los detalles mínimos. Y “Muñeco” tenía ese don. “Donde él entraba cambiaba el aire del lugar y todos nos poníamos bien”. Así  recuerda el pianista Daniel Sánchez a su amigo Luís Ordoñez, en la antesala del homenaje que se le realizará el viernes a las 22 en el Cine Teatro Español (Avenida Argentina 235). Las entradas para el espectáculo ya se pueden adquirir en TodoMúscia, ubicado en Av. Argentina 261.
Con la presencia de prestigiosos cantantes, músicos y la conducción a cargo de Hilda López y Darío Altomaro, familiares y amigos agasajaran al cantante cordobés fallecido el 6 de julio de 2007. La idea que motivo el evento fue la de recordar con alegría y  reflejar el gusto de Muñeco Ordóñez por la radio y su pasión: la música. Para que eso suceda,  habrá una puesta donde se simulará un  estudio de radio, que servirá de soporte para leer cartas y recuerdos escritos por sus allegados, mezclados con canciones y música en vivo. Además, el público tendrá la oportunidad de ver imágenes inéditas y grabaciones del cantante a través de una pantalla gigante.

Respetado y admirado
El consenso entre los allegados que compartieron la vida del cantante es claro. La alegría con la que encaraba la vida siempre nutrió los diferentes círculos de amigos. Y su talento artístico despertaba admiración en sus colegas. “El muñeco fue una persona respetada por sus pares”, Afirma Sánchez. Por su parte,    
Enrique Nicolás, pianista que acompañó a Ordóñez en los primeros años en la ciudad agregó: “Cuando estaba con él me gustaba escuchar sus experiencias”, por eso sintió orgullo por compartir más de un recital con la persona que antes admiraba a  la distancia. Es que el cantante marcó una época en la música melódica argentina y fue también quien de alguna forma marcó un cambio. “Participó de una transformación en la forma de interpretar los boleros. El precursor fue Daniel Riolobos con los tríos de bajo, piano y batería, pero el Muñeco fue parte importante de ese cambio”, dijo Nicolás.
Miles de anécdotas acompañaron la vida del también conductor radial que se desempeñó en LU5 Radio Neuquén –en los programas “Encuentros” y Viva la mañana”-, aunque Sánchez prefiere resguardarlas en su intimidad, ofreció algunos de sus “dichos porteños” como titulaban sus compañeros a las bromas de Ordóñez.
 “Me voy a venir a vivir a esta pensión que tan bien me atienden” decía el Muñeco  al ser recibido con un trago en la casa del pianista o al retirarse después de una comida de hombres la tiraba al aire. Otros de sus tantos dichos era: “me voy, cualquier teléfono, nos pegamos una cositas”, exclamaba, en un juego de palabras con la que el cantante se divertía.  

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Secretos compartidos
El budismo formó parte en la vida de Ordóñez. La meditación y lectura de mantras siempre acompañaron al cantante. “Pocos saben que el “Muñeco” practicaba el budismo, era una persona muy profunda y que tenía paz en sus ojos”, reveló Sánchez, quién no titubea y abre su corazón.   “Lo amaba profundamente, lo que viví con él fue una experiencia increíble”, expresó el pianista dejando de manifiesto un sentimiento que se extiende a todas las persona que tuvieron el privilegio de compartir su vida con la del gran Ordóñez.

Cantantes y Músicos

Blanquita Casattaro
Luisa Calcumil
Patricia Largo
Graciela Tugnarelli
Marcela Caldironi
Jonathan Lillo
Enrique Nicolás Trío
Matías Velázquez
Miguel Ángel Michelena
Ricardo Lasala
Damián Cazeneuve
Miguel ángel Barcos
Marcelo Piñeiro
Daniel Sánchez
Naldo Labrín

A su manera

Neuquén > “Qué tributo. Yo quiero cantar”. Esas quizás fueron las últimas palabras de Muñeco Ordóñez antes de subir a un escenario, la cual luego se convirtió en su última actuación. Fue el 17 de marzo de 2007 en La Curtiembre (hoy Teatro del Viento), donde mucho público quedó sin lugar en la sala. En aquella actuación junto a Daniel Sánchez (teclados), Marcelo Piñeyro (guitarra y voz), Reinaldo Labrín y Miguel Ángel Barcos (piano), como acostumbraba hacer en sus cierres de show, cantó su canción predilecta: “A mi manera”. Justamente, como si tratara de una  paradoja de la vida, esa fue una señal y a la vez una forma de despedirse de sus amigos de la mejor forma. “Habíamos armado una especie de tributo para él. Sabíamos que estaba complicado con su enfermedad. Sin embargo, esa noche en La Curtiembre, con la poca fuerza física que tenía, puso todo arriba del escenario y finalizó cantando ‘A mi manera’ de una forma descomunal”, dijo Barcos en esa oportunidad. Recordando ese sábado de marzo, el músico agregó “él no quería un homenaje. Él quería cantar. Por eso no dudó en expresarnos ‘qué tributo. Yo quiero cantar’ ”.
De esa forma, no podía ser otra, Muñeco Ordóñez dijo adiós a sus amigos. Adiós a sus canciones. Adiós a una pelea que lo tuvo de pie con la fortaleza que sólo tienen los grandes para subir a un escenario, sabiendo que no quedaba mucho tiempo.

El legado de un grande

Luis Ordóñez nació en Dean Funes (Córdoba) el 28 de junio de 1930 y su voz le mostraría el camino a seguir. Comenzó su carrera con la Montecarlo Jazz, agrupación que compartió con  Tulio Gallo, Hugo Forestieri, Raúl Bonetto (Largo Novarro) y el baterista Miky Lerman (Chico Novarro). Los 4 Bemoles fue una de las agrupaciones que integró.
Formó parte de una generación en la que brilló junto a Chico Novarro, Roberto Yanes y Juan Carlos Mesa. En 1956 viaja a Buenos Aires y  con su canto recorrió América destacándose en Uruguay, Chile, Brazil, Perú, Colombia, Venezuela, México y Puerto Rico.
En 1961 obtuvo el primer premio en el primer festival Odol de la Canción, con el vals peruano “Amarraditos” convirtiéndose en disco de oro por su extraordinaria venta. Transcurrieron seis años y volvió a ganar con el tema “De vuelta a Todo”. A principios de los años ochenta participó en el Festival de la OTI representando a la Argentina y logrando el tercer puesto con el tema “Dime Adiós” entre los 23 países participantes. Dio clases de canto y ya en la región  conformó su Taller de Capacitación Vocal donde trabajo con jóvenes y adultos por más de 15 años. En la Escuela Superior de Música de Neuquén cubrió la cátedra de Imostación de Canto I por un año. Otros de sus gustos lo desarrolló en la radio conduciendo programas que lo vincularon a la población en general y que por su excelencia fueron nominados por Aptra para los premios  Martín Fierro.

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