Creó el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde desarrolló casi toda su carrera.
Doctorado en matemáticas y como uno de los cuatro fundadores del campo de la inteligencia artificial, en 1968 fue convocado por Stanley Kubrick para que lo asesorara en su película 2001: Odisea del espacio, en la que la mítica computadora HAL se rebela contra sus creadores humanos.
Con sus charlas también consiguió inspirar a Michael Crichton para escribir el argumento de Jurassic Park.
Una de sus principales contribuciones a la filosofía y al pensamiento detrás de la IA fue sostener que, en esencia, no hay diferencia entre la inteligencia humana y la robótica: "Todo el que diga que hay diferencias básicas entre la mente de los hombres y las de las máquinas del futuro está equivocado".