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Se trata de Zachary Sabin, hijo del sargento del ejército norteamericano, Ryan Sabin, de 41 años. El hombre y su esposa, Tara, están acusados como responsables del fallecimiento del pequeño. De acuerdo a la investigación y a la declaración de ambos sujetos, luego de haberse entregado a la policía, el nene no quería tomar más agua comenzó a vomitarla. Esto enojó a su papá quien lo obligó a beberla y a manera rápida, tal como él lo hacía en el ejército.
La pareja con el niño vivían en la localidad fronteriza de El Paso, estado de Colorado, y la justicia los tiene acusados de “homicidio en primer grado y abuso infantil”, con el agravante del vínculo de paternidad y convivencia que los unía con el chico.
Las autoridades policiales habían hallado el cuerpo de Zachary muerto en la casa de la familia el 11 de marzo pasado, quien tenía puesto un pañal que estaba empapado de orina. Además, presentaba golpes en varios sectores del cuerpo (en la cabeza, brazos, espinillas y nalgas, como también pequeños cortes y raspones en la ceja izquierda y en la frente), lo que se sumó a la causa como “abuso físico”.
Los médicos forenses concluyeron que Zachary falleció de intoxicación forzada luego de que su padre y su madrastra lo obligaran a tomar cuatro litros de agua a lo largo de cuatro horas, sin comer ningún alimento. Tras vomitar, el nene empezó a sentir dolor en sus piernas y entró en un estado de somnolencia. De hecho, es noche se fue a dormir sin hablar y al poco rato falleció, de acuerdo a la autopsia.
Ryan Sabin, quien es sargento en actividad de la oficina de asuntos públicos del Ejército de los Estados Unidos, llamó al 911 a las 6.15 de la mañana cuando encontró a su hijo tirado en el suelo, con espuma saliendo de su boca. Además, había sangre sobre la sábana de su cama.
Zachary estaba en quinto grado de la escuela primaria, en el colegio Explorer, de Colorado Springs.
El padre le dijo que tomara agua. Y a pesar de que en un momento del niño comenzó a vomitarla, el sargento del Ejército de EE.UU. le insistió y lo obligó a que tomara, y sin comer nada
Una decisión autoritaria
Zachary tenía un problema urológico hereditario. El día anterior a su muerte, se hizo pis encima y como la orina era de color oscura, su papá le exigió que tomara, al menos, dos litros de agua por día. Aun así, esto le pareció insuficiente, como también a su pareja. Entonces, lo obligaron a tomar más. Al ver que su hijo vomitaba, Ryan Sabin entendió que eso ocurría porque Zach tomaba el agua en pequeños sorbos, por lo que le ordenó que lo hiciera más rápido, lo que lo llevó a un colapso interno que le provocó la muerte.