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Son parte de una superfamilia de ácaros, los ixodoideos. Son ectoparásitos hematófagos y son vectores de numerosas enfermedades infecciosas que hasta pueden transmitirse a humanos, pero son mucho más numerosas las que causan en los animalitos. Desde infecciones y “parches calientes” hasta enfermedades como la hepatozoonosis, que puede causar parálisis y hasta la muerte.
Porque las conocidas y desagradables garrapatas, como se las conoce comúnmente, no discriminan. Prefieren perros, pero también pueden “treparse” para conseguir sus objetivos de vida a gatos y cualquier animal de sangre caliente.
En esta época de año aparecen como una “explosión” y hay que proteger las mascotas de la invasión, pero los especialistas aconsejan mirar, siempre, más allá: porque hay que tratar el ambiente.
El molesto ‘bichito’ es muy resistente a cualquier lugar y su mecanismo de adaptación es asombroso. Buscan las condiciones adecuadas, ideales, para mantenerse y seguir, pueden hacer “diapausas” de hasta 8 meses o un año -sin alimentarse- hasta que encuentran el momento necesario para “reactivarse”.
Una hembra puede poner hasta 3000 huevos y al chupar sangre puede duplicar varias veces su volumen, por lo cual el nivel de reproducción en el ambiente es alarmante ante su proliferación.
“Garrapatas hay todo el año, pero en la primavera explota porque es estacional. Hace un ciclo donde muda de diferentes estadíos y es favorecido notablemente por la temperatura y humedad. Con temperaturas de alrededor de 30 grados hace un ciclo completo. Cumple parte de éste en el perro y otra parte en el ambiente”, señaló el veterinario Marcelo Miserendino (MP. 260), “por eso es fundamental tratar a la mascota y al ambiente”.
El especialista explicó que las garrapatas tienen características particulares que se deben conocer y entender para hacer frente a este universo de ácaros.
Solo el hecho de evaluar cómo se quitan de una mascota, tiene innumerables variantes y recomendaciones. “Cada maestrito con su librito”, grafica el especialista. Desde quitarlas en una forma especial con pinzas, hasta ir en sentido contrario a las agujas del reloj.
Y conocer el mecanismo es esencial, agrega, porque de lo contrario los animales pueden contraer infecciones y generarse quistes.
El veterinario advirtió que ahora con la pandemia la gente pasa más tiempo en su casa y observa más, y por eso le parece que hay mayor cantidad de insectos a su alrededor.
“Como cualquier hematófago, que se alimenta de sangre, puede provocar anemia en animales llenos de garrapatas. También ictericia u otras enfermedades severas, que pueden provocar hasta parálisis o la muerte del animal. He atendido perros que los traían porque no podían caminar. Se pensaba que tenían hernias de disco u otras patologías, pero revisando bien y detectando el problema, se trata y el animal vuelve a caminar”, señaló.
Una de las dolencias más graves que puede causar es la hepatozoonosis, que produce fiebre y dolor muscular. “Es una patología difícil de diagnosticar, pero provoca mucho dolor, el animal no puede moverse prácticamente”.
Miserendino explicó que es fundamental consultar a especialistas para poder controlar y tratar el ambiente, con insecticidas y productos específicos.
La garrapata más “común” en la región es la Rhipicephalus sanguineus. Es del tipo dura, tienen un exoesqueleto con una estructura rígida y muda para crecer.
Se la conoce como garrapata canina marrón que ataca preferentemente a los perros, aunque también puede parasitar a otros animales domésticos, salvajes e incluso ocasionalmente al humano.
La hembra cuando chupa sangre puede llegar a medir hasta 12 mm.
El tamaño de estos organismos es variable, las hembras son generalmente más grandes que los machos (dimorfismo sexual), también influye el que se estén o no alimentándose. Es así que, si una garrapata adulta hembra se encuentra en ayuno, su cuerpo medirá cerca de tres milímetros de largo, pero cuando se alimenta esta misma hembra puede llegar a medir cerca de 12 milímetros de largo.
Su coloración es marrón rojizo, las hembras tienen el cuerpo más oscuro. Los cuatro pares de patas son de color marrón.
Existen diversas formas de quitar las garrapatas de los animales, pero es fundamental hacerlo con mucho cuidado, destacó Miserendino: “Si lo hacés mal, la apretás con la mano, te podés contagiar algo porque tiene sangre contaminada. Se debe sacar con pinzas, con delicadeza, procurando sacar el aparato succionador y las dos patitas de adelante que incrusta en la piel del animal. Casi un minuto toma desprenderla”, sostuvo.
“Algunos dicen que no hay que girarla, o se debe ir en forma contraria a las agujas del reloj, para evitar problemas posteriores en el perro”.
Otros sostienen, con exactitud, que “se debe realizar girando la garrapata unos 90 grados en sentido contrario a las agujas del reloj, ya que cuando se anclan a la piel, lo hacen en el sentido de las mismas agujas; de este modo, se revierte el movimiento que hizo para engancharse, evitando que el traumatismo llegue a más. Si alguna parte del aparato bucal de la garrapata queda en el interior de la piel, será necesario llevar al perro con el veterinario”.
Se puede emplear té de manzanilla, se aplica y se deja actuar, o colocar tres rodajas de limón en un litro de agua y este líquido sirve para repelerlas. También se suele usar vinagre de manzana.
Las garrapatas poseen en su saliva “un anticoagulante para succionar la sangre, esto genera alergia al animal y por eso se rasca. Esto suele provocar los “parches calientes” que es una de las consultas más frecuentes en el consultorio veterinario”, concluyó.