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Nene vio cómo mataban a su mamá y a su hermanita

Tiene 7 años y salvó su vida porque se escondió debajo de la cama.

Rosario

La tercera audiencia del juicio por el doble asesinato de una joven madre y su hija de 4 años venía cubierta por una aureola de expectativa. Se anunciaba el testimonio del nene de 7 años que, oculto debajo de una cama, había visto cómo mataban a mazazos a su madre y a su hermanita.

El relato, tomado en una Cámara Gesell, fue finalmente expuesto en la sala tras sortearse una controversia entre la fiscalía y la defensa. El chico repite allí lo que le escuchó decir a la nena cuando ella descubrió quién era el atacante: “Jony ya te vi, sé que sos vos”.

El único acusado en este juicio, que se inició el lunes en los tribunales provinciales, es Jonathan Olivera, que tiene 23 años y lleva tres detenido. Se le imputa el doble crimen de Laura López y su hija, Mía Valenzuela, asesinadas a golpes en enero de 2013 en su casa de La Lagunita, en la zona sudoeste de Rosario. La fiscalía pidió que lo condenen a prisión perpetua, mientras que el acusado se declaró inocente y apuntó a otros tres muchachos.

La Cámara Gesell es un medio de prueba instrumentado a favor de las víctimas más frágiles, que son los niños. Se aplica a quienes han sido víctimas o testigos de delitos, en especial de tipo violento, quien habla de lo ocurrido en una sala especialmente acondicionada, separada de otro ambiente por una ventana. El niño no advierte quién está del otro lado aunque sabe que lo están registrando. De este modo se intenta evitar que la repetición de lo ocurrido genere el tipo de trauma que provocaría un interrogatorio directo.

Los jueces Marisol Usandizaga, María Más Varela y Edgardo Fertitta autorizaron la difusión de los 30 minutos del video captado con este mecanismo. El nene siempre dijo que vio a una persona a la que no puede identificar, y que escuchó cuando su hermana habló de Jony. Nunca dijo que reconoció al acusado y tiene el recuerdo de una sola persona en la casa. Luego hizo mención de que su hermanita recibió martillazos.

23 años tiene el acusado del doble crimen. “Jamás maté a nadie y menos a una criatura”, se defendió Jonathan Olivera. Admitió que por su adicción a las drogas lo consideraban el “ratero” del barrio.

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