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El ex oficial de las SS tenía 100 años y estaba acusado de la Masacre de las Fosas Ardeatinas. Vivió en Bariloche mucho tiempo.
Se cumplen hoy 10 años de la muerte del ex oficial alemán de las SS Erich Priebke, condenado en 1998 a cadena perpetua en Italia por la masacre de las Fosas Ardeatinas de Roma en 1944 y uno de los últimos criminales nazis en vida. Murió a los 100 años en su residencia de la capital italiana, donde permanecía en arresto domiciliario.
Priebke, quien había cumplido un siglo de vida el 29 de julio de ese mismo año, fue uno de los oficiales que organizó la matanza en unas cavernas en las afueras de Roma de 335 civiles, entre ellos 75 judíos, ejecutados con un tiro en la nuca el 24 de marzo de 1944, en represalia por un ataque de la resistencia contra una unidad de las SS.
Detenido en Argentina en 1994 tras haber vivido tranquilamente en ese país más de 40 años, extraditado y juzgado en Italia, donde cumplió reclusión domiciliaria por razones de salud, Priebke jamás pidió disculpas ni manifestó arrepentimiento alguno.
"No lo lloraremos. Murió un asesino que mató a más personas que un asesino en serie. Alguien que no se arrepintió y que vivió una vida larga, en parte feliz", lamentó Francesco Polcaro, presidente de la Asociación Nacional Partisanos Italianos (ANPI) apenas conocida la noticia.
El ex capitán nazi gozó del apoyo de varios movimientos pro-nazis de Italia y Europa, que le garantizaron asistencia legal y médica hasta el final de su vida.
"Soportó con dignidad años de persecución, convirtiéndose en ejemplo de coraje y coherencia", comentó por su parte su abogado y apoderado, Paolo Giachini, tras anunciar su muerte.
Según contó al diario Il Corriere della Sera, uno de sus amigos, Mario Merlino -conocido como el "profesor negro" por su militancia fascista-, el ex capitán alemán se había convertido en los últimos años al cristianismo, leía textos sagrados y solía recogerse a meditar tras haber perdido casi completamente la memoria.
Una fiesta organizada por sus 90 años en una finca, así como la salida pública a un restaurante suscitaron protestas en Italia en aquel entonces.
Su presencia en un restaurante romano en 2011 acompañado por amigos, fotografiada por la popular revista Oggi, causó indignación, en particular de la comunidad judía, que pidió que se revise su caso.
Erich Priebke fue uno de los cientos de nazis que hallaron refugio en Argentina tras la capitulación del régimen hitleriano en la Segunda Guerra (1939-45), a donde llegaron incluso altos jerarcas como Adolf Eichmann y Mengele.
“Miles llegaron a Argentina entre nazis, otros alemanes, colaboracionistas de distintas nacionalidades; no hay manera de establecer un número exacto y, entre ellos, algunos cientos de criminales, que fueron o podrían haber sido llevados a un tribunal con cargos específicos”, señaló Sergio Widder, responsable para América latina del Centro Simón Wiesenthal.
En contraste, a la mayoría de los judíos que sobrevivieron al Holocausto y que querían radicarse en Argentina se les negaba el ingreso tras la contienda bélica.
“Si bien la principal responsabilidad y el foco siempre se hace en los dos primeros gobiernos de Juan Perón (1946-52 y 1952-55), lo cierto es que la protección a los criminales nazis sobrevivió largamente hasta el retorno a la democracia en 1983”, según Widder.