Durante la tarde del jueves, un incendio se registró en una vivienda del barrio Río Grande, lo que encendió las alarmas. Vecinos vieron con preocupación la columna de humo que se desprendía de la casa a lo lejos y no dudaron en llamar a los Bomberos. El matrimonio, que reside en el lugar con dos hijos pequeños, se dio cuenta de inmediato cuando vieron que salían gases de la combustión por el entretecho.
Los bomberos del Cuartel Central tomaron conocimiento del siniestro alrededor de las 13:55 y concurrieron de inmediato a la vivienda, ubicada en calles Olascoaga y Cabildo, muy cerca del club Biguá, informaron fuentes policiales.
En diálogo con LMNeuquén, el comisario Enrique Fraile comentó que al lugar acudió una dotación la cual constató el siniestro en una vivienda de dos plantas. Concretamente, los bomberos advirtieron que el foco ígneo comenzaba en la parrilla, ubicada en el sector del quincho, donde la familia iba a comer un asado.
El problema fue que al encender el fuego, éste se propagó hasta el entretecho de la casa por la chimenea que llega hasta la planta alta. La temperatura, los gases liberados y los fuertes vientos registrados fueron un cóctel explosivo para que las llamas se avivaran.
Inmediatamente, los bomberos atacaron el fuego de la parrilla y subieron hasta el entretecho de machimbre y tirantes de madera, donde tuvieron que retirar las chapas . Fue un trabajo minucioso. Es que el lugar donde estaban las llamas funcionó como una cámara cerrada que había que abrir para extinguir el incendio desde adentro, según explicó Fraile.
Los bomberos a la vez enfriaron todas las instalaciones desde afuera con el fin de mitigar por completo el siniestro y que no pudieran reavivarse, el el contexto de una jornada que deparaba mucho viento. Por eso la tarea se extendió varias horas.
Afortunadamente, más allá de los daños materiales no hubo que lamentaron heridos.