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En una escuela rural de Los Hornos se vivió una mañana que reafirma el hecho de que en la vida nunca dejamos de ser niños. Atilio tuvo su particular festejo del Día del Niño, con un evento que unió emociones de alumnos y un grupo de abuelos que se acercó a llevarles juguetes como regalo.
La mañana de este martes no fue como todas en la escuela primaria 85. Hasta allí llegó una caravana de alegría para todos. La idea fue celebrar por anticipado el día del Niño en una jornada distinta y así sucedió. Cristian Méndez, un joven zapalino, vino acompañado de su compañero de ruta. Don Atilio es un abuelo que nació en el campo y que sabe de las penurias y de las dificultades que se le atraviesan a cualquiera en esos rumbos. Es muy gracioso y siente un profundo amor y respeto por los niños. Siempre les da sanos consejos, como valorar a los amigos, crecer en la vida de la mano de la amistad y respetar siempre a la naturaleza.
Así fue como Atilio tuvo un lindo “ida y vuelta” con los niños que festejaron a puras carcajadas cada una de sus ocurrencias. Don Atilio es el hijo “artístico” de Cristian, quien además de ser un eximio escultor también se dedica hace varios años a la ventriloquía. “Fue un lindo momento compartido con los niños de la escuela y así como a ellos les divirtió mi número con Atilio a nosotros nos llena el corazón de satisfacción y gratitud al saber que les despertamos mucha alegría”, contó. Agregó que “hace muchos años realizamos este tipo de espectáculos siempre tratando de dejar un mensaje positivo y de no perder la esperanza en la vida y de perseguir siempre los sueños”.
Los mayores activos y sus regalos
Por segundo año consecutivo, el grupo de Mayores Activos de la localidad de Mariano Moreno se acercó a la escuela a llevarles alegría y compañía a todos los alumnos y docentes al compartir una divertida jornada. Y no fueron con las manos vacías. Le llevaron hermosos juguetes de regalo para los niños y niñas que completan todos los grados del colegio.
Antes del show de Atilio le repartieron chupetines y caramelos. Más tarde, cada una de las abuelas que asistió a la escuela les fue entregando los juguetes a los niños que no pudieron ocultar su alegría y su agradecimiento al recibir un lindo regalo.
“Nos pone muy contentos que los adultos mayores vengan a compartir con nosotros y regalarnos su hermosa compañía y amor. Los chicos felices con sus regalos y nosotros emocionados cómo viven ese cruce de generaciones de vida en un momento tan feliz”, contó Eva Poblete, la “seño de jardín” que ya está transitando su último año de trabajo para acogerse a los beneficios de una merecida jubilación.
Varios momentos emotivos se vivieron durante la actividad, uno de ellos fue cuando se recordó en palabras y con un fuerte aplauso a doña Ana Funes, una abuela que falleció hace poco y que el año pasado fue parte de la caravana de la alegría que llegó por primera vez a esta histórica escuela emplazada en un paraje habitado en su mayoría por trabajadores ladrilleros.