Es uno de los tesoros naturales de Río Negro. Se encuentra en el Golfo San Matías, pero ofrece vacaciones bien diferentes a Las Grutas, con la naturaleza como protagonista.
El mar y la tranquilidad son buenos amigos en Río Negro. La provincia tiene numerosas playas agrestes donde la conexión con la naturaleza es total. Entre ellas, sobresale un tesoro natural: Bahía Creek. Es un remanso de paz alejado de las multitudes ubicado en el Golfo San Matías, pero todo lo contrario a Las Grutas, sin bullicio ni muchedumbre. Se trata de un pueblo de tres cuadras con acceso al mar.
Bahía Creek es ideal para quienes buscan escapar del ruido y conectarse con la naturaleza. Con una playa inmensa, se caracteriza por ubicarse entre los acantilados patagónicos y los inmensos médanos que se constituyen como uno de los más grandes de América Latina.
El acceso se realiza a través de la ruta Provincial 1, que ofrece un camino escénico de 60 kilómetros asfaltados hasta La Lobería, seguido de otros 70 kilómetros de ripio y arena. Otra opción es la ruta Provincial N° 51, con poco más de 100 kilómetros de ripio, que conecta con Viedma.
Es un pueblo con pocos habitantes estables y casas con vista a un mar de un azul incomparable. La comunidad, consciente de la importancia de conservar este tesoro natural, promueve iniciativas de preservación y concientización ambiental. No hay suministro de luz eléctrica, y cada residente se provee de energía a través de paneles solares o generadores.
Hay una proveeduría, un camping y un hostel que ofrece habitaciones dobles y cuádruples, un domo, baños y cocinas compartidos, así como un comedor con platos típicos de la región. Siempre es una opción el alquiler temporario de casas y alojamientos que permiten compartir de la intimidad en familia.
A la hora de visitar el lugar, es importante tener en cuenta algunas advertencias. El consumo de agua corriente no está permitido, por lo que se recomienda a los visitantes abastecerse de agua mineral.