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Bilinkis propone una dieta equilibrada en Internet y dice que "Tik Tok es el pollo frito de la mente"

Afirma que un consumo más responsable de las redes sociales permite reducir la frustración y usar la hiperconexión para aprender y adquirir nuevas habilidades.

"¿Son sociales las redes?", se preguntó el emprendedor y experto en tecnología Santiago Bilinkis. Con el paso de los años y la masividad de usuarios conectados, las plataformas como Facebook, Instagram o Tik Tok dejaron de ser un lugar para conectar con amigos y ver fotos de los ñoquis que cocinó nuestra tía. Ahora, por el contrario, la aceptación social se mide en seguidores y me gusta, con números públicos que inclinan a los usuarios a un espiral narcisista del que no quieren salir y que convierten a este tipo de redes en "la comida chatarra" que todos disfrutan a sabiendas de que les hace daño.

"Tik Tok es el pollo frito de la mente", polemizó Bilinkis en una conferencia que ofreció el pasado miércoles en el marco del ciclo Foro Neuquén 2022, organizado por LMNeuquén y la Municipalidad de Neuquén. Y hay que admitirlo: a todos les gusta comer pollo frito de vez en cuando, pero esas cadenas de comidas rápidas dejaron de ser aspiracionales para comenzar a ser cuestionadas por los graves daños que ocasionan en la salud. Por eso, hay quienes se dejan tentar por esos platos grasosos, pero limitan su consumo en el marco de una dieta más balanceada.

"Si estás tres o cuatro horas viendo videos de Tik Tok, es como vivir a pollo frito. Es muy entretenido, sí, pero ¿qué nutrición estás recibiendo?", se cuestionó ante un auditorio repleto de miradas atentas que, por primera vez en mucho tiempo, dejaron de prestarle atención a su teléfono celular.

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En su charla, el tecnólogo propuso hacer lo mismo con redes como Tik Tok. Esa plataforma, diseñada para que los usuarios se sumerjan en un loop adictivo de videos que no les aportan valor ni les generan nuevos conocimientos, debería consumirse de forma limitada, apenas como un pasatiempo, en el marco de una "dieta equilibrada" de otros contenidos que también se encuentran en línea.

¿Cuál es la comida sana? Para Bilinkis, no es necesario leer papers tediosos de las carreras universitarias. Ni dormirse en los laureles de un título de la educación superior que se enmarcó hace algunos años y que queda obsoleto con angustiante velocidad. Por el contrario, aclaró que es importante consumir contenidos que enseñen. El formato no importa: podcasts, clases sincrónicas, cursos cortos, lecturas problematizadoras, hasta su propia conferencia por streaming. Todo sirve para adquirir nutrientes mentales que compensen el consumo de pollo frito.

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Así, propuso una nueva forma de educarse que va más allá de las estructuras tradicionales. Lo cierto es que la educación debe resignificarse en un contexto de cambios acelerados en el que la autoridad de los docentes ya no puede sustentarse en los datos que ellos acumulan. Mientras los planes de estudios de las instituciones tradicionales se desactualizan cada vez más rápido, el propone aprender, innovar y trabajar a fuerza de experimentación.

Como buen futbolero, explicó la importancia de equivocarse con una definición por penales. Dijo que el 91% de los jugadores patean a los extremos del arco. Los arqueros lo saben, y se inclinan hacia uno de los lados con la intención de evitar el gol. Sólo el 3% de los guardametas se queda parado en medio, por lo que la chance de convertir es estadísticamente muy superior para los jugadores que patean al medio.

Entonces, ¿por qué patean a las puntas del arco? Incluso cuando tienen riesgo de que atajen la pelota o que el tiro se vaya por fuera de los palos, hay algo más importante para los jugadores que meter el gol: no tener la culpa. Para Bilinkis, esa actitud fue moldeada en las personas a partir del sistema educativo, que penaliza el error.

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Sin embargo, afirma que ser flexibles y estar dispuestos a equivocarse es el mayor valor que caracteriza a los innovadores. Sólo innovan los que experimentan, y no aquellos que repiten fórmulas que fueron exitosas en el pasado. En un futuro en constante transformación, esas recetas ya no son sinónimo de éxito, por lo que es necesario arriesgarse al error para aprender y probar ser exitosos.

Por eso, consideró que es necesario cambiar el modelo educativo. Lo resume con una frase autoría dudosa: "Educar no es llenar el envase sino encender la llama". Y propone eso para la educación: enseñar a cuestionarse, a ser críticos, a ser autodidactas. Ya no se trata de transferir datos que se encuentran demasiado rápido en Internet. Ya no importa tener memoria, importa ser críticos, ser innovadores, ser creativos.

En su charla, Bilinkis propuso un ejercicio. Aseguró que todos los teléfonos tienen sistemas que miden el tiempo de permanencia en pantalla, y que clasifican ese tiempo según el uso. Invitó a los asistentes a su conferencia a consultar ese dato y ver cuánto tiempo le destinan a actividades productivas. Y les propuso algo nuevo: usar esa computadora poderosa que todos tienen en el bolsillo para crear, para ser parte del cambio, para hacer aportes, y no sólo para hacer colapsar las arterias con el pollo frito de Tik Tok.

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