Un grupo de adolescentes escucharon agónicos ladridos y fue ahí cuando advirtieron que había cuatro perros aferrados a un nailon para no caerse al fondo de una pileta abandona de la ex juguera de Centenario. El hecho tuvo lugar este martes alrededor de las 17:30 junto al cementerio local, en la zona del casco viejo.
El jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de la vecina ciudad, Patricio Álvarez, relató que fueron alertados por los jóvenes y que cuando llegaron dos de los animales ya estaban muertos en la zona que se ubica, entre el canal de riego y el desagüe que va junto a la ex juguera del Sur.
“Los perritos no podían salir porque es una pileta decantadora, que tiene como particularidad, que está cubierta por un nailon grueso de unos 200 micrones. Los animales no podían subir porque se resbalaban”, contó Álvarez a LMNeuquén.
El nailon estaba roto en un sector de la pileta y ahí encontraron un resquicio para mantenerse sin caer a las profundidades de más de 5 metros. El bombero dijo que encontraron un quinto perro que estaba ahogado. Al parecer, no habría podido sostenerse y habría caído al fondo de la pileta que tenía agua de la lluvia de los últimos días. “Estaba ahogado, se ve que hace varios días que estaba”, estimó e indicó que encontraron afuera a un sexto animal muerto.
Ni bien arribaron, los bomberos dispusieron un operativo para poder rescatarlos. Pero la tarea no fue nada sencilla, tuvieron que valerse de unas cuerdas porque a ellos mismos les costaba aferrarse y se resbalaban. "Estaban muy cansados, con hambre y sed y los sacamos lo más pronto posible", relató Álvarez.
“No sabemos de quiénes son porque nadie los fue a reclamar en ese momento. Vimos que una de las perritas estaba castrada, suponemos que tendría dueño. Luego supimos que había ido gente a buscarlos para castrar al resto”, agregó.
Álvarez calculó que los animales estuvieron en ese estado unos dos o tres días como mínimo. Agregó que la pileta cuenta con un cerco perimetral, pero producto del mismo vandalismo que ha padecido la juguera, hay varios sectores por lo que los animales se pudieron meter.
“Tienen un sistema de cámaras de seguridad, por el tema de los robos, pero se ve que no los vieron en su momento. Los perros ingresaron, quizás persiguiendo una liebre, y una vez que cayeron el problema es que no pudieron salir por sus propios medios”, dijo el jefe de bomberos y añadió: “Estaban muy cansados, no podían trepar, nos costó a nosotros poder traccionar”.