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Del Día del Niño a Día de las Infancias. El cambio cultural vinculado a la cuestión de género sigue avanzando, más allá de que en muchos ámbitos persistan los esquemas tradicionales.
Un recorrido por las diferentes jugueterías de Neuquén da cuenta que el binarismo se mantiene -a veces en forma solapada - desde las góndolas diferenciadas. Para niñas con bebotes, muñecas, peluches y juegos en los que predominan los tono rosas y lilas y opciones lúdicas vinculadas a los mandatos de la maternidad, los cuidados en el hogar y la belleza. Para los varones, en tanto, se reserva la aventura, las pistolas, el fútbol y las herramientas.
A veces los colores se cruzan en algunos artículos para ampliar la oferta a esos dos públicos imaginarios. En otras, las fronteras están más desdibujadas y la opciones se multiplican más allá de los estereotipos de género.
Más allá de la oferta, la novedad es que en el último tiempo los comerciantes neuquinos comenzaron a advertir un cambio en sus clientes vinculado a esta cuestión. Mientras algunos se sorprenden viendo como algún papá o mamá le compra a su hijo un bebote o un muñeco o un autito, o una pelota a sus hijas; otros advierten cada vez más la demanda de un cambio en la forma de atender en la que deje de entrar en juego la habitual pregunta: '¿Es para un nene o para una nena?'.
"La cuestión de género es muy difícil para el vendedor. Cuando preguntamos si el regalo es para nena o varón algunos clientes se enojan, principalmente los más jóvenes que son papás. Algunos responden: 'No tengo por qué decirte si es nena o varón'. En cambio hay personas - principalmente la gente mayor- a la que no podemos orientar para la compra, si no le hacemos esa pregunta", contó Luciana de Flipper al remarcar que, antes de disponerse a atender a una persona, tienen que hacer - en forma intuitiva - una suerte de radiografía para optar por hacer esa pregunta o no.
No obstante, remarcó que existe una reflexión sobre el tema que está llevando a modificar los interrogantes, los comentarios y los propuestas en la atención.
Un panorama diferente pinta Liliana de Imaginate Didácticos, quien aseguró que esa disyuntiva no se presenta en su local. "Nosotros nacimos así, sin esa lógica. Siempre tuvimos esa perspectiva, íbamos contra la corriente en cuanto a esa diferenciación de 'esto es para nene o nena', 'el rosa o el celeste'. Lo que sí, ahora notamos el cambio en la gente. Antes si mostrábamos algo que a la gente le parecía que era para nena, para un varón, te aclaraban que era para un varón, como si estuvieras equivocada. Ahora no", señaló la dueña del negocio, ubicado en San Martín 195.
"Nosotros siempre tuvimos esta postura. Quizás venían personas más estructuradas y cuando rechazaban - por ejemplo- la opción de cosas para cocinar para una varón, nosotros les planteábamos -sin hacer un debate y de manera tranqui- que ese nene también iba a cocinar en su vida", agregó.
En sintonía, desde Farmacia del Pueblo, aseguraron que "el género ya no influye". "Acá se llevan dinosaurios, bloques para nenes y para nenas. Va por una cuestión de gusto. De nuestra parte no diferenciamos el género, sino que apuntamos a lo que le gustaría regalarle como persona", postuló Andrea haciendo referencia al stock de juguetes que está ofreciendo el comercio en el marco del Día de las Infancias.
Hay gente que quizás pide que le pongamos un color específicamente, así como hay otros que vienen y dicen 'los niños no tienen color'", acotó por su parte Vanesa.
Más allá de las situaciones que se dan en cada caso, tanto en Flipper como en Imaginate y la mencionada farmacia coincidieron en el uso de envoltorios que no se ajustan a las típicos estereotipos de género.
"Nosotros siempre utilizamos colores neutros como el naranja", señaló Liliana de Imaginate. En tanto, la vendedora de Farmacia del Pueblo expresó: "Nosotros ponemos moños de todos los colores. Hay gente que quizás pide que le pongamos un color específicamente, así como hay otros que vienen y dicen 'los niños no tienen color'".