Tres jóvenes de la localidad registraron fotos y videos que capturaron la esencia de una fiesta que unió a la comunidad, la tradición y la pasión. Un legado cultural que se transmite de generación en generación.
En los confines del norte neuquino, donde el sol besa la tierra y el viento susurra secretos, el trigo es más que un cereal: es la memoria de los antepasados, la sangre que corre por las “venas de la tierra” y el latido del corazón de la comunidad. La trilla, ese ritual ancestral que une a los habitantes de El Cholar, es un canto a la vida, a la fertilidad y a la abundancia.
Tres jóvenes mujeres, con “ojos de águila y corazones de fuego”, decidieron capturar la esencia de esta tradición en imágenes. Con sus cámaras, han tejido un relato visual que trasciende el tiempo y el espacio, llevando la magia de la Fiesta del Ñaco a rincones del mundo que nunca imaginaron.
La callana, ese recipiente de hierro que guarda el secreto del tostado perfecto, es la “vedette” de la fiesta. El aroma a trigo tostado se mezcló con el sonido de las risas de los presentes y el canto de los pájaros, creando una sinfonía que embriagó los sentidos.
Las fotógrafas, con su lente, capturaron la pasión y el entusiasmo de la comunidad, el orgullo de los ancianos que transmiten su sabiduría a las nuevas generaciones y la alegría de los niños que bailaron la cueca al ritmo de la trilla.
La Fiesta Provincial del Ñaco es más que una celebración: es un grito de identidad, un canto a la tierra y a la cultura. Y gracias a Florencia Castillo, Luna Araya y Denise Gatica, su legado seguirá vivo, inspirando a futuras generaciones a valorar y preservar las tradiciones que nos hacen únicos a todos los neuquinos.
En los cerros de El Cholar, donde la tierra se tiñe de oro y el viento a veces despliega su poderío, la fiesta se despertó temprano y la cámara de Florencia se convirtió en su voz. Con unos cientos de click, capturó la esencia de la celebración al ñaco, en su 37 edición regional y 21 edición provincial, un ritual que supo unir a la comunidad en un abrazo de colores y sonidos.
La pasión de “Flor” por la fotografía comenzó hace 5 años, con una cámara compacta. "La fotografía se convirtió en mi pasión hace 5 años, cuando comencé con un equipo Nikon P950", recordó. Con el tiempo, su dedicación y talento la llevaron a adquirir a su actual compañera, una Canon EOS T100, que se ha convertido en una extensión de su mirada.
En el predio ferial de la fiesta tuvo la oportunidad de exponer su trabajo en un stand de fotos, un logro que la llenó de orgullo.
La cámara de Florencia es su herramienta para contar historias y preservar recuerdos. "Llevo mi cámara a todos lados, porque creo que no hay mejor forma de recordar un momento que a través de una fotografía", afirmó. Con su lente, ha aprendido a apreciar detalles que antes pasaba por alto, y a encontrar la belleza en lo cotidiano.
Para Florencia, la fiesta es un momento especial que evoca un sentido de pertenencia profundo. Al respecto señaló que “la Fiesta del Ñaco es una parte fundamental de nuestra comunidad". Luego añadió que “es un momento en el que la gente se reúne para celebrar su cultura y tradiciones, y recordar de dónde vienen y qué los hace únicos y especiales”.
Durante la fiesta, Florencia se sintió emocionada al ver a la comunidad unida, disfrutando de las actividades y espectáculos. "Me gustó ver a la gente disfrutar, bailar y cantar junto a los artistas", dijo. La trilla campera y el desfile de montados fueron sus momentos destacados de la fiesta, y además se sintió impresionada por la destreza de los gauchos de la agrupación "El Trigal". "Me encantó ver a los gauchos trabajar, su habilidad para manejar los caballos es un arte que se transmite de abuelos y padres a hijos ", subrayó.
A su vez indicó que las noches fueron mágicas e inolvidables, con la presentación de Sharon y los Camperos del Chamamé, que fue un éxito rotundo. "Me gustó mucho la música, la energía de los artistas y la alegría de la gente", concluyó Florencia, con admiración.
La intendenta de El Cholar, Silvia Canales, reflexionó sobre la fiesta y puso en valor la esencia de la celebración y su impacto en la comunidad.
"La fiesta fue muy positiva, tuvimos la presencia de mucha gente, muchos puestos gastronómicos y de artesanos, y pudimos ponderar y difundir la fiesta popular que da identidad a nuestro lugar", sostuvo. La jefa comunal también marcó la importancia de transmitir y compartir la cultura y las tradiciones de El Cholar con visitantes de otros lugares de todo el país y de Chile.
Canales se refirió al trigo como un símbolo de la fertilidad y el potencial económico de la región. "Para El Cholar, el trigo es una parte fundamental de nuestra historia y economía. Si hubo un momento en que había cinco molinos harineros, quiere decir que es una tierra fértil que puede sostener a muchas familias si trabajáramos la tierra", admitió.
En cuanto a su rol como cantora popular, Silvia expresó su alegría de poder sostener el espacio cultural y dar la posibilidad a otras cantoras de participar en la fiesta. "Es una alegría poder desde el rol gubernamental sostener este espacio cultural y después dar la posibilidad a tantas cantoras de que vengan y sean parte del escenario y de las actividades ", dijo.
Luna Araya, integrante del equipo de fotografía del sitio oficial de la municipalidad de El Cholar junto a su compañera Denise Gatica, también compartió sus sentimientos y reflexiones sobre la Fiesta del Ñaco.
"Para mí, la fiesta fue una experiencia hermosa, llena de alegría y unión", manifestó. "La concurrencia de gente de toda la provincia y provincias cercanas fue impresionante, y eso es un reflejo de la importancia que tiene esta fiesta para nuestra comunidad", añadió. A su vez la joven profesional recalcó que el clásico evento popular es un momento para mostrar la riqueza cultural y la belleza de El Cholar. "Es un orgullo para el pueblo, un momento de encuentro y de trabajo, y también una oportunidad para mostrar lo hermoso de nuestro lugar", elogió.
La fotógrafa también resaltó la importancia de mantener viva la cultura y la tradición. "Es fundamental poner en valor el molino harinero que sigue perdurando en la historia, y que es un símbolo de nuestra identidad", concluyó.
El gobernador Rolando Figueroa fue una de las figuras excluyentes que visitó la tierra del “molino histórico” y se expresó sobre la Fiesta Provincial del Ñaco y en sus palabras jerarquizó la importancia de estas celebraciones para la comunidad y la provincia.
"Estas fiestas nos permiten mostrar nuestra cultura, nuestras tradiciones y el esfuerzo del interior neuquino", aseguró el mandatario provincial. Por otra parte, el gobernador enfatizó que cada encuentro genera oportunidades para el turismo, la gastronomía y el comercio local, lo que contribuye al desarrollo de la región del Alto Neuquén.
"Seguimos acompañando estas celebraciones que fortalecen la identidad y el desarrollo de toda la provincia", agregó Figueroa, demostrando el compromiso del gobierno provincial con la promoción y el apoyo a las fiestas populares.