El discurso de apertura de sesiones ordinarias de marzo de 2026 marcó un punto de no retorno en la relación entre el Estado y el principal holding industrial del país.
El discurso de apertura de sesiones ordinarias de marzo de 2026 marcó un punto de no retorno en la relación entre el Estado y el principal holding industrial del país. Con una frase quirúrgica, el presidente Javier Milei expuso las vísceras de la industria protegida: "¿Les parece normal pagar USD 4.000 la tonelada de tubos de acero cuando en el mundo vale USD 1.400?". Esta cifra es el núcleo de una batalla que ya no es solo comercial, sino cultural: la eficiencia global contra el modelo de "cazar en el zoológico".
A fines de 2025, el consorcio Southern Energy (YPF, PAE, Pampa, Harbour y Golar) tomó una decisión pragmática para la viabilidad del gasoducto de 500 km hacia Río Negro. El 26 de enero de 2026, adjudicó la provisión de caños a la empresa india Welspun por US$ 203 millones, rechazando la oferta inicial de Tenaris-SIAT que superaba los US$ 280 millones.
Lo que Milei denunció ante el Congreso explica por qué Tenaris, al verse acorralada, intentó una rebaja de último momento del 24 % para igualar a los indios. Si podían bajar un cuarto de su precio en una tarde, ¿cuánta renta extraordinaria estaban capturando antes? Para el Gobierno, esa diferencia es el "sobrecosto argentino" que pagamos todos.
La respuesta de Paolo Rocca no se hizo esperar: el Grupo Techint prepara una denuncia formal por dumping. Argumentan que Welspun compite con chapa china subsidiada, una estrategia que Milei despreció llamando a Rocca "Don Chatarrín" y acusándolo de querer "privatizar las ganancias y socializar las ineficiencias".
Para entender el escándalo de los USD 4.000, hay que recordar el Gasoducto Néstor Kirchner (GPNK). En 2022, bajo el paraguas del "Compre Nacional" y pliegos diseñados con plazos imposibles para cualquier competidor extranjero, SIAT S.A. (la planta de Tenaris en Valentín Alsina) fue el único oferente.
En aquel proceso, el esquema fue un circuito cerrado de ganancias:
SIAT fabricó los caños en Buenos Aires
La materia prima (chapa) se la compró a Usiminas en Brasil
Usiminas es controlada por Ternium, empresa hermana de Tenaris dentro del Grupo Techint.
El resultado fue una adjudicación de US$ 436 millones que, según informes de Desarrollo Energético, terminó costando un 128 % más de lo presupuestado. Fue el escenario perfecto de "auto-compra" donde el grupo fijó el precio del acero, el flete y el producto final sin que nadie pudiera objetar los USD 4.000 por tonelada que hoy el Presidente expone ante la opinión pública.
La derrota frente a la oferta india puso en "estado de vigilia" a la planta de Valentín Alsina. Con 400 operarios en vilo, Techint utiliza el factor social como moneda de cambio: o se protege la industria local con aranceles antidumping, o la planta podría volverse inviable.
Sin embargo, el argumento de Milei es que el desarrollo de Vaca Muerta no puede ser rehén de un solo proveedor. Si el costo de los tubos baja de 4.000 a 1.400 dólares, los proyectos de GNL se vuelven competitivos a nivel mundial, generando más empleo en la Patagonia del que se pierde en el conurbano bonaerense.
| Indicador | Modelo 2022 (GPNK) | Modelo 2026 (VM Sur) |
| Precio por tonelada | USD 4.000 (Protegido) | USD 1.400 (Mundial) |
| Origen del Insumo | Auto-compra (Ternium/Usiminas) | Mercado Global (India/China) |
| Competencia | Cero (Pliego a medida) | Internacional (Welspun vs Tenaris) |
| Financiamiento | Público (Impuestos/FGS) | Privado (Southern Energy) |
| Apodo Presidencial | "Aliado estratégico" | "Don Chatarrín" |
El equilibrio entre proteger el empleo en Valentín Alsina y lograr que Argentina sea un exportador de energía eficiente parece haberse roto definitivamente. La acusación de dumping será la última trinchera de un modelo industrial que, según los números de la Casa Rosada, le ha costado al país miles de millones de dólares en sobreprecios bajo el amparo de leyes de "Compre Nacional" y esquemas restrictivos que, tanto a nivel nacional como provincial, limitan o eliminan la competencia real.
Sin embargo, es justo reconocer que el "zoo" no solo protege, también asfixia. La estructura impositiva argentina es de naturaleza kafkiana; una suerte de "Blackberry medieval" —pesada, obsoleta e imposible de acarrear sin perder competitividad—. El solapamiento de impuestos nacionales y provinciales, el impacto de Ingresos Brutos y la proliferación de tasas municipales (como la vial) sin contraprestación ni control, son eslabones de una cadena que complota contra el costo de cualquier producto o servicio.
Si a este laberinto fiscal le sumamos los deficientes costos logísticos y de infraestructura, el panorama es aún más complejo: la industria local se ve obligada a competir en la "selva" global mientras carga con una mochila de plomo regulatoria en la espalda.
Como dijo el Presidente ante la Asamblea: "No vamos a permitir que el futuro de Vaca Muerta se hunda para mantener el zoológico de unos pocos". El desafío para Tenaris ahora es doble: demostrar que puede competir fuera del cerco perimetral, mientras el Estado define si finalmente desmantelará esa estructura medieval que hace que fabricar un tubo en Argentina cueste casi tres veces más que en el resto del planeta.