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Cicloturismo en el corazón de la historia cordillerana

Atravesando paisajes majestuosos, más de 140 ciclistas hicieron un alto en el monumento y las cruces que recuerdan la matanza de presos en Zainuco. En dos tramos, unieron ese punto con el paraje Kilca.

La pasión se vive internamente, se disfruta y se comparte hasta el infinito y más allá. Un memorable domingo 25 de febrero en un paraíso de la cordillera de transición andina fue el escenario ideal para que más de 140 almas vivientes compartieran una misma pasión e hicieran rodar sus bicicletas para adentrarse en la majestuosidad de los paisajes y el corazón de la historia neuquina.

La agrupación ciclística “A Rodar Zapala” fue la organizadora de una travesía de 25 kilómetros que logró unir en dos tramos los parajes de Kilca y Zainuco. Y el dato distintivo fue “pisar” la historia -por “un instante eterno”- en el punto exacto donde hace casi 108 años se registró la inconcebible matanza de ocho presos, que formaron parte de la fuga masiva ocurrida en la ex U9 de Neuquén capital un 24 de mayo de 1916.

Con esta mezcla de sensaciones, los avezados deportistas de las “dos ruedas” vivieron una jornada inolvidable y además tuvieron la oportunidad de poner en práctica la camaradería y la solidaridad que reina en eventos masivos de estas características.

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Por la antigua Ruta 13

Los caminos y senderos que formaron parte de esta actividad de cicloturismo están también muy relacionados con la historia del lugar y con Vialidad Provincial. Esto es porque en gran parte del circuito se recorrió la “ruta vieja” que literalmente es la antigua traza de lo que hoy se conoce como ruta provincial 13, que une Zapala con Villa Pehuenia. La estrella del lugar es la famosa Bajada del Cacho, por allí antes los camiones transitaban con los rollizos de araucarias con destino a las madereras zapalinas. Actualmente ese trayecto está sumamente abandonado y solo se puede bajar en bicicleta o en moto, en vehículos es prácticamente imposible.

Con todo este bagaje de la cultura y de la historia de ese rincón del paraíso cordillerano, el punto de inicio de la travesía cicloturística fue a los pies del legendario boliche de campaña llamado “Don Pedro”. Apenas a unos kilómetros más adelante se “abrió la ventana” de los inconmensurables paisajes del paraje Zainuco.

Allí pasaron por sectores de arena, bajadas técnicas, mallines, subidas hasta el arroyo Trocoquen donde se efectuó una parada obligatoria para renovar energías y apreciar las bellezas reinantes. A continuación, prosiguió la marcha hasta el puente del arroyo Kilca. Aquí hubo un reagrupamiento del gran pelotón y luego continuaron el recorrido visitando los lindos paisajes de ese puente vial. Más tarde desde el mismo puente se comenzó la subida por ruta 13 de manera abierta y en tránsito normal para regresar al boliche de referencia.

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Durante toda la travesía, los ciclistas circularon en parejas por la margen derecha del circuito y siempre respetando las indicaciones de los guías que cumplieron un rol fundamental y ejemplar según las devoluciones que recibieron luego de parte de los ciclistas.

El boliche Don Pedro, un emblema

Hay lugares que por tradición y permanencia se transforman en emblema y punto de encuentro indiscutibles de nuestros rincones neuquinos. Uno de ellos es el boliche Don Pedro, ubicado en el paraje Kilca y justamente al lado de la ruta provincial 13.

El establecimiento comercial es propiedad de la familia de Juan Carlos Catriel y Clorinda Huaiquillan y sus hijos. “El boliche es un lugar de referencia de todo el mundo que va para el lado de Villa Pehuenia. En esta ocasión, lo usamos como un lugar estratégico y de plataforma para poder estacionar los vehículos con los cuales habíamos llegado al lugar”, contó Sergio Tenaglia, presidente de A Rodar Zapala.

El titular de la asociación ciclística recordó que antes habían tenido que hacer un enlace en caravana desde la rotonda Primeros Pobladores de Zapala hasta Kilca en un recorrido de algo más de 96 kilómetros. “Los dueños del lugar se ofrecieron para cuidar a todos los vehículos allí estacionados. Además, tuvieron la oportunidad de ser buenos anfitriones turísticos y gastronómicos ya que con mucho amor y dedicación se dedicaron a ofrecer y vender tortas fritas, empanadas y el infaltable chivito al asador. Una verdadera delicia”, aseguró el ciclista.

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El monumento por Zainuco

El fusilamiento de ocho presos fugados de la cárcel U9 en 1916 en el valle Zainuco es una parte de la historia polémica y que aún después de su centenario sigue abierta y su “sangre” divide posiciones en el contexto histórico provincial. Por un lado, existe una organización social que adoptó el nombre para defender los derechos de los privados de la libertad y por el otro lado la escuela de formación policial lleva el nombre del policía que en aquel cruento episodio dio la orden de disparar. Hoy un triste monumento y dos cruces oxidadas por el paso del tiempo y del olvido siguen de pie como fiel testimonio de que en aquel lugar algo oscuro e injusto sucedió a principios del siglo pasado.

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A efectos de enmarcar el hermoso paisaje con las páginas de la historia neuquina allí escritas, la travesía pasó por el lugar y se tomó un tiempo para poner en valor y reivindicar esa pedazo de historia que no es muy conocido. “Nos pareció apropiado como grupo poder contextualizar el paisaje y rescatar la historia. Esta historia de Neuquén que muchas veces solo se conoce por el boca a boca pero no se sabe exactamente qué fue lo que pasó y donde queda el lugar exactamente”, contó Nadia Meriño Guarnieri; una de las coordinadoras del evento.

Agregó que “mucha gente nos dijo que siempre pasó por Zainuco y no sabía del lugar y de su historia en plena montaña. Para estar en tema y llegado el momento de pisar el suelo del monumento y las tumbas a todos los participantes les habían hecho llegar con anterioridad placas virtuales contando la historia de la Matanza de Zainuco. La idea tuvo una buena recepción en los participantes que estuvieron parados sobre esa fosa común; pisando un poco la historia en ese sitio donde ocurrieron aquellos hechos que marcaron nuestra historia provincial y neuquina para siempre”.

Este punto de rescate de la historia fue un plus valioso del cicloturismo por caminos y senderos cordilleranos. Allí descansan por la eternidad: José Cancino, de 16 años, nacido en Las Lajas. Tránsito Álvarez, chileno de 28 años. Nicolás Ayacura, chileno de 30 años. Antonio Stradelli, italiano de 30 años. Fructuoso Padín, argentino de 24 años. José López, español de 22 años. Francisco Cerdán, español de 22 años y Desiderio Guzmán, de quien nunca se obtuvieron mayores datos.

El Pancho y el Toto, dos intrépidos

Entre los ciclistas que participaron de esta cruzada turística, cultural e histórica hubo de todo un poco. Los hubo de aquellos que pedalean hace rato y de otros que apenas han ingresado a este mágico mundo deportivo y recreativo. Arriba y abajo de la bicicleta en definitiva son todos iguales.

Entre las más de 140 almas que cumplieron el recorrido propuesto por las montañas se encontraba Celestino “Toto” Sepúlveda. Un ciclista con más de 70 años sobre sus espaldas y sobre sus pies.

“El año pasado me quedé con la ilusión de participar del evento. Este año me preparé mucho para completar esta hermosa aventura. No podía creer la cantidad de ciclistas que acompañaron la movida”, señaló con satisfacción Toto. Más adelante, aún con la emoción a flor de piel, confesó que “la verdad que le puse alma y corazón con mis 73 pirulos. Fue una experiencia inolvidable, unos paisajes maravillosos y gran compañerismo”.

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También se mostró muy agradecido con la organización del evento. “La atención fue espectacular. Nos cuidaron mucho en todo el recorrido. Mi corazón quedó lleno de emociones. Más no puedo pedirle a mi carrera deportiva. Mis sinceras felicitaciones A Rodar Zapala por todo el sacrificio que hicieron”.

Otro de los participantes que también dejó huella en el evento cicloturístico fue Francisco “Pancho” Matzen, residente en Zapala y oriundo de Mariano Moreno. “Hace poco que estoy en el tema de las bicicletas. Ya estoy por cumplir los 60 años y para mi esta actividad es un ‘oxigenador’ que uno toma para el bienestar de la salud y para compartir con todos aquellos que aman y les apasiona este mundo deportivo”, comentó Pancho. El ciclista se mostró feliz también de poder compartir esta afición con Jimena Lilén, una de sus hijas.

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Un cicloturismo no lucrativo

Según Sergio Tenaglia, “A Rodar Zapala” es un grupo independiente, abierto, gratuito y autogestivo. Ya tiene aproximadamente 8 años de existencia recorriendo los distintos caminos de la provincia. Esta vez tomaron la posta y organizaron la Aventura Cicloturística Zainuco-Kilca. La experiencia superó ampliamente las expectativas ya que participaron ciclistas de Neuquén, Cutral Co, Plaza Huincul, Senillosa, Plottier, Rincón de los Sauces, Cipolletti, General Roca, Centenario y Zapala.

“Cuando pensamos este raid por las montañas pensamos lógicamente en la generosidad y majestuosidad del paisaje cordillerano y mucha gente vino a disfrutar del lugar y porque sus caminos tienen todos los ingredientes, tiene bajadas y subidas pronunciadas, montañas y arroyos. En definitiva, de todo en un solo lugar del centro de la provincia”, indicó Meriño Guarnieri. En este sentido, informó que hay agencias en Neuquén y Cipolletti que lo venden al circuito turístico brindándoles experiencias diferentes.

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“En Zapala lo que hacemos es un cicloturismo no lucrativo. No tenemos una agencia comercial. No vendemos el paquete. Entonces nosotros lo que proponemos es compartir experiencias porque nuestro grupo justamente es un grupo que no lucra con esta actividad. No tenemos personería jurídica ni nada. Somos un par de locos que nos gusta andar por ahí haciendo un poco de todo con la bici”, remarcó.

Por último, una de las ciclistas organizadoras mencionó a todos los que hicieron posible esta mágica aventura por los paisajes del centro neuquino: Paola Luengo, Pascual Rondán, Rubén Llaytuqueo, Pascual Castaño, Daniel Sáez, Toto Sepúlveda, Roberto Gallardo, Miguel Almaza y Sergio Tenaglia, todos de A Rodar Zapala. También hicieron extensivo el agradecimiento al Grupo Travesía Aventureros y a la logística de Rodrigo Arranz, Cyntia Figueroa, Laura Jara y las imperdibles postales de “Nacho Tenaglia Fotografías”.

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