La cifra es tan insólita como cierta: las muertes de niñas y niños en incidentes viales supera incluso las ocasionadas por graves enfermedades, en Argentina. Así lo alertaron especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) que buscan generar conciencia y exigir que se tomen medidas urgentes porque “estas cifras se pueden reducir”.
Las criaturas mueren por “no usar cinturón”, por no colocar bien las sillitas de seguridad (sistemas de retención infantil en los vehículos, por “distracciones” ligadas al uso del celular o consumo de alcohol, entre otros factores, como el grave exceso de velocidad.
Los números son contundentes: entre 2010 y 2019 hubo un promedio de 266 muertes de niños por año; solo 1 de cada 5 pasajeros de asientos traseros utiliza cinturón de seguridad, solo 1 de cada 4 de los menores de 10 años circula protegido con el elemento correcto y el 85% de los sistemas de retención infantil se encuentran instalados incorrectamente, detallaron en un informe difundido este lunes.
Las lesiones ocasionadas por el tránsito conforman el principal mecanismo de muerte por causa externa en niños de 1 a 15 años. Entre 2010 y 2019, hubo un promedio de 266 muertes al año, lo que implica más de 5 menores fallecidos cada semana. De hecho, en 2019, murieron 32 niños menores de 15 años por meningitis, mientras que 181 lo hicieron por el tránsito, se expuso.
Lejos de considerarlos meros ‘accidentes’, desde la Sociedad Argentina de Pediatría publicaron un documento en el que instan a poner el foco sobre este tema, ya que con medidas concretas y certeras se puede reducir considerablemente su impacto.
“Entre los principales factores de riesgo que ocasionan víctimas fatales por el tránsito en Argentina, se encuentran la falta de uso de cinturón de seguridad y sistemas de retención infantil (SRI), los factores de distracción, siendo el principal el uso del celular, la falta de uso de casco, en motos y bicicletas, el consumo de alcohol y otras sustancias, el exceso de velocidad, la falta de legislación uniforme y aplicación efectiva y la falta de inversión en infraestructura”, describió Lucas Navarro, médico pediatra, Secretario Consultor del Comité Nacional de Prevención de Lesiones de la SAP.
Rubén Zabala, también pediatra, aseguró que “existe una percepción de escaso nivel de control. Mucha gente cree que no va a haber consecuencias si rompe las reglas de tránsito, entonces circula sin elementos de seguridad o habiendo consumido sustancias. Además, existe una disparidad en la normativa legal a lo largo del país, todos elementos que atentan contra una vía pública segura para todos”.
Se calcula que solamente el 55% de los conductores utiliza el cinturón y 1 de cada 5 pasajeros de asientos traseros lo hace. Además, solo 1 de cada 4 (26,4%) de los menores de 10 años circula con el elemento de seguridad necesario. Por otra parte, solo 4 de cada 10 (42%) menores de 4 años viajan con un sistema de retención infantil, las “sillitas del auto”.
“Corregir estos factores salva vidas: no hay manera más clara de decirlo. Usar el cinturón e instalar correctamente la sillita para los menores puede cambiar el destino de nuestros hijos, sobrinos y nietos. Existe una falta de percepción del riesgo a la hora de subirnos al auto, pero la realidad es que, por más de que uno sea prudente al volante, las colisiones pueden existir y los elementos de seguridad pueden salvarnos la vida y prevenir lesiones graves y, en ocasiones, irreversibles”, explicó Osvaldo Aymo, médico pediatra e integrante del Comité Nacional de Prevención de Lesiones de la SAP.
SAP: existen cinco principales estrategias para la prevención de este problema de salud pública.
1. Legislación actualizada, uniforme y de aplicación efectiva: los países desarrollados ya demostraron que los controles efectivos, sostenidos en el tiempo y al azar aumentan el uso de cinturón, casco, SRI y evitan el exceso de velocidad, los factores de distracción y el consumo de sustancias.
2. Incentivos e infraestructura: Fomentar el uso de modos más seguros, saludables y sostenibles de desplazarse.
3. Lentificar el tránsito: reducción de la velocidad en zonas urbanas a 30km/h con señalización y radarización: si un niño cruza frente a un automóvil a13 metros de distancia cuando el automóvil transita a 30 km/h, este puede detenerse justo antes de atropellar al niño. Pero si la velocidad del automóviles de 50 km/h o más, el niño será atropellado y las posibilidades de que sobreviva serán pocas (OPS).
4. Educación vial: los programas para la comunidad y la educación en las escuelas tienen una baja efectividad para disminuir lesiones graves y muertes por tránsito. Se recomienda implementar una educación al público con mensajes de vigilancia y control. Realizar campañas de publicidad para informar a los conductores que habrá altos niveles de vigilancia y de control contribuirá a persuadirlos.
5. Programa de seguridad vial infantil: debe tener un objetivo claro, medible, sus acciones deben ser guiadas por las prioridades que dicten las estadísticas actualizadas y, fundamentalmente, basadas en la evidencia.