{# #} {# #}
Lucy fue encontrada y la nena que la adoptó como mascota no para de abrazarla y besarla. Dos ternuritas para un final feliz. Ocurrió en Cipolletti.
“¡Apareció Lucy! Mi hija anoche (martes) durmió más tranquila tras llorarla tanto y está feliz”, aseguró Emilia, la mamá de Mora, la nena de una chacra de Cipolletti, que recuperó a su querida mascota, una simpática chanchita, y que de esta manera volvió a sonreír.
Muchos ya la daban por muerta a la cerdita. Lo más fácil de pensar era que había terminado en la parrilla y posteriormente en la panza de algún malvado y oportunista.
“Espero que no se la coman, mi nena quedó llorando”, había sido, incluso, el ruego de Emilia, alimentando esa trágica sospecha…
Pero, afortunadamente, aún hay gente buena en nuestra ciudad. Y así fue como se pudo dar con la canchita gracias a la solidaridad de los vecinos.
“Una familia que vive cerca de mi casa la levantó y nos vinieron a avisar. Tenemos más animales y los vecinos saben y vienen a verlos. Imaginaron que era nuestra y no se equivocaron”, celebró la mujer a la que le volvió el alma al cuerpo, al igual que a su hijita.
Las imágenes del emotivo reencuentro hablan por sí solas. La pequeña Mora abrazada fuertemente con Lucy, a puro amor. Dos ternuritas para una historia increíble, para un susto, con un final feliz.
Es que si bien la mayoría se inclina por perros y gatos, hay otros animalitos que también cumplen el rol de mascotas de los más pequeños. Como esta hermosa chancha que es una grata compañía para una nena cipoleña que en las últimas horas volvió a sonreir.
Peteco es un noble y hermoso potrillo que pasó por varios dramas en su vida y solo el amor de la enorme Betty Gallardo lo mantiene vivo. Sí, la vecina, que suele llevarse animales exóticos a su casa de ser necesario, lo hizo una vez más.
Desde ataques de jaurías de perros a intentos de robo y la falta de un espacio. Situaciones angustiantes que atravesó este tiempo el pobre caballo que solo cuenta con el apoyo y cuidado incondicional de la hidalga mujer.
Betty conmovió con su gesto al rescatar al infortunado animal tras el maltrato y las agresiones que había sufrido por parte de feroces perros de Barda del Medio.
Lo bautizó Peteco -aunque ella lo llama ‘Bebé’- y se propuso cambiar el destino, tanto geográfico como de vida, del hermoso pingo, aunque nada ha sido fácil por el momento y la lucha continúa.
"Le puse así porque mis compañeras de Funpabia siempre me decían que yo en algún momento iba a andar por el campo gritando arre Peteco y cuando lo encontramos ellas me dijeron que ese era mi peteco y quedó el nombre", contó a LM Cipolletti.
"Lo amo a mi caballito, yo hace años choqué por esquivar a un perro y me quebré la rodilla. Cuando rescaté a Peteco lo tenía que levantar todos los días muchas veces al día 50 kilos y fue en aumento, eso me volvió a dañar mi rodilla pero seguí con él, no lo iba a dejar morir. Hasta tuve que dejar mi trabajo y me tengo que operar", indico en otra emocionante confesión.