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La autopsia del hombre que murió en el hospital cipoleño luego de que fuera hallado tirado en una calle del barrio Anai Mapu reveló la ausencia de signos de criminalidad y que el deceso se produjo por causas naturales.
El hombre, de apellido Arratia, se desvanecido el viernes en un sector de la calle El Cuy. Vecinos lo encontraron alrededor de las 23 y lo llevaron al hospital en un auto particular. Sin embargo, poco después falleció.
Los primeros trascendidos indicaron que presentaba heridas compatibles con golpes, lo que hizo presumir que había sido agredido.
El Ministerio Público Fiscal había iniciado una investigación ante la sospecha de que hubiera sido víctima de un ataque. Incluso desde la Policía se solicitó la colaboración de testigos o información acerca del hecho.
Pero la hipótesis violenta quedó descartado tras recibir los resultados del examen realizado al cadáver. Similar opinión había expresado el médico policial que lo observó en un primer momento. Tampoco hubo testigos que señalaran que se hubiera ejecutado un ataque.
Una hipótesis indica que padecía una enfermedad infecciosa que provoca anomalías en la piel y que pudieron confundirse con lesiones provocadas por otras personas. Ese padecimiento pudo haber influido en el desenlace final.
Arratia era muy conocido en la zona norte de la ciudad. Llevaba una vida penosa marcada por una situación de vulnerabilidad social que lo sumió en la marginalidad. En 2017 tuvo que refugiarse dentro un canal de riego porque una patota de violentos le había quemado la casilla que habitaba.