El emprendimiento apuesta por una hamburguesa con mermelada de sauco y piñones, una combinación de sabores con la que busca llegar al podio de una competencia nacional.
En 2016, en Monte Grande, Roberto Arce comenzó a cocinar en la calle con un clásico chulengo parrillero. Años después, junto a su pareja Patricia, el emprendimiento encontró en Villa Pehuenia y Aluminé un nuevo lugar para crecer y crear hamburguesas con sabores típicos neuquinos.
En aquellos primeros años, Roberto preparaba y vendía cortes clásicos, pero también comenzaba a darle una vuelta de tuerca para hacerlo con una identidad propia y llevar el sabor de su cocina a la vereda. De esa experiencia nació el nombre El Humo del Arce (@elhumodelarce.oficial), que lleva su apellido y conserva la esencia de aquellos comienzos.
La historia tomó otro rumbo durante la pandemia, cuando las hamburguesas comenzaron a ganar terreno hasta convertirse en el centro del negocio. Roberto se metió de lleno en un universo gastronómico que hasta entonces desconocía y empezó a seguir a algunos de los principales referentes del mundo hamburguesero argentino. A través de sus videos fue aprendiendo técnicas, descubriendo nuevos sabores y, sobre todo, dejando que esa pasión que veía en pantalla también se contagiara y lo llevara a querer perfeccionarse cada vez más.
Después de la pandemia llegó otro cambio importante. Roberto dejó atrás el ruido, las calles y el movimiento de Buenos Aires para instalarse en la Patagonia, un lugar que desde siempre lo había atraído por sus paisajes, sus ríos y esa calma que contrasta con el ritmo de la ciudad.
Ese cambio también significó la incorporación de Patricia al proyecto. Oriunda de Villa Pehuenia, desde hace cuatro años es su compañera de vida y también de trabajo: juntos llevan adelante la hamburguesería, comparten las tareas y piensan en nuevas ideas para seguir creciendo.
El emprendimiento comenzó su nueva etapa justamente en Villa Pehuenia, aunque luego se expandió a Aluminé, donde encontró un escenario diferente. Mientras la primera localidad tiene una población permanente más reducida y una fuerte actividad turística, Aluminé cuenta con una comunidad más grande, algo que hizo que el negocio prosperara más rápido.
Hoy tienen dos food trucks en Villa Pehuenia y un local en Aluminé, donde además de hamburguesas ofrecen burritos y otras propuestas gastronómicas.
Pero el cambio de paisaje no significó solamente trasladar el emprendimiento de un lugar a otro. La Patagonia también comenzó a meterse en la cocina de Roberto y Patricia, que encontraron en los productos de la región una forma de llevar los sabores de ese nuevo hogar a sus creaciones.
El piñón y el sauco son dos de los productos de la región que Roberto y Patricia incorporaron a su cocina. Comenzaron a experimentar con ellos y descubrieron que podían convertirse en protagonistas de una hamburguesa.
El resultado de esas pruebas fue “Patada de Burro, Trompada de Mono”, una hamburguesa que lleva doble carne smash, una técnica en la que una bola de carne se aplasta directamente sobre la plancha para conseguir una preparación diferente a los tradicionales medallones.
El sello regional aparece en las salsas y los demás ingredientes. Para la hamburguesa utilizan una mermelada de sauco, elegida por su combinación de dulzor y acidez, que acompaña la panceta. El piñón, por su parte, forma parte de una salsa elaborada con mayonesa, pickles y otros ingredientes.
“Quedó bien de nosotros, bien local”, cuenta Roberto sobre la creación.
La búsqueda tiene que ver con algo que define al mundo hamburguesero actual: tomar una comida asociada históricamente a lo rápido y transformarla a partir de la calidad de cada ingrediente. La carne, el pan, las salsas y las técnicas de cocción pasan a tener un papel central y, en ese proceso, El Humo del Arce encontró una manera de contar dónde está: a través de los sabores del interior de Neuquén.
Con el emprendimiento ya instalado en la Patagonia y una propuesta que empezaba a diferenciarse del resto, Roberto y Patricia decidieron ir por un desafío que durante mucho tiempo habían visto desde lejos: participar del Burger Palusa, uno de los principales concursos del mundo hamburguesero del país.
La pareja ya conocía el certamen a través de las redes sociales y soñaba con algún día poder estar entre los elegidos por el jurado. La primera vez que se inscribieron fue hace dos años, pero no quedaron seleccionados.
Este año volvieron a intentarlo y fueron elegidos entre más de 100 inscriptos para participar de Camino al Burger Palusa, la instancia de selección que además se convirtió en un reality para definir a los emprendimientos que llegarían a la competencia. El Humo del Arce quedó entre las 24 propuestas de todo el país y Roberto y Patricia viajaron a Buenos Aires para participar del casting y de las jornadas de grabación.
Ahora, el emprendimiento neuquino atraviesa una nueva instancia: busca quedarse con uno de los 12 lugares para llegar a la Competencia Federal 2026 del Burger Palusa, que se realizará el 2 y 3 de octubre en el Hipódromo de Palermo, en Buenos Aires.
Para conseguirlo necesitarán también del acompañamiento del público. La votación comenzará este jueves 3 de septiembre a las 12 del mediodía y se realizará a través de las historias de Instagram del Burger Palusa (@burgerpalusa). Roberto y Patricia esperan contar con el apoyo de los neuquinos para que una hamburguesería nacida y consolidada en la Patagonia pueda llegar a la gran final.
El viaje a Buenos Aires no solo les permitió poner a prueba su propuesta, sino también conocer de cerca a otros emprendedores que, como ellos, hicieron crecer sus hamburgueserías lejos de los grandes centros gastronómicos. Durante los días de grabación compartieron largas jornadas, intercambiaron consejos y terminaron construyendo vínculos que Roberto no esperaba encontrar en una competencia.
“Hay una hermandad hermosa”, resume sobre esos días. Para él, una de las cosas más valiosas fue descubrir que, detrás de la competencia, existe una comunidad que se inspira, se aconseja y comparte conocimientos sin perder de vista que cada emprendimiento tiene su propia identidad y su público.
Después de todo lo vivido, Roberto y Patricia volvieron a Aluminé con una experiencia que, más allá del resultado, ya forma parte de la historia de El Humo del Arce. Ahora esperan que ese recorrido pueda tener un nuevo capítulo y que su propuesta siga avanzando en una competencia que, hasta hace no mucho, parecía muy lejos de su realidad.
Mientras tanto, el proyecto continúa creciendo desde el interior neuquino, con la mirada puesta en lo que viene y la misma inquietud de aquellos primeros días: seguir probando, aprendiendo y encontrando nuevas formas de hacer de una hamburguesa algo propio.