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"Al abrazarlo, lo único que hice fue llorar y decir que una parte de mi hijo estaba ahí". Claudia Mardones recuerda así el instante preciso que alivió su corazón ante la pérdida irreparable de Emmanuel Cárdenas, el joven de 20 años que murió cuando el hierro de una reja atravesó su cabeza, en medio de una persecución policial que está bajo sospecha.
Emmanuel falleció el 21 de diciembre de 2022. El pasado martes, Claudia y su marido Mario viajaron desde el barrio Melipal hasta Zapala para conocer al joven de 29 años que recibió sus órganos (el páncreas y un riñón).
"El abrazo y el beso que no le pude dar a mi hijo lo sentí a través de Mauro. No te podría explicar lo que sentí, pero fue como si nos hubiésemos conocido de toda la vida. Yo le dije 'sos como un hijo, un miembro más de la familia'. Y pasamos todo el día juntos", comentó Claudia, en diálogo con LMNeuquén.
Llegaron a las 11 de la mañana y se quedaron hasta las 18 para compartir mucho más que un asado, la vida misma. Mauro, el joven que recibió los órganos de Emmanuel, quiso saber de él, qué edad tenía, cómo era, qué le gustaba hacer y qué música escuchaba. Entonces se dio cuenta que coincidían en muchas cosas.
Mauro también compartió con su familia cómo fue el antes y el después de la operación, y los casi cuatro meses de internación que tuvo en un hospital de Buenos Aires. "Fue un día hermoso y nos despedimos conmovidos. Era como estar con nuestro hijo. 'Somos familia', dijimos. Es que lo sentimos así. Nunca hubo nervios. Todo se dio natural. No fue una charla forzada. Y la madre nos dijo que siempre íbamos a compartir a Mauro. Emmanuel estaba con él", expresó Claudia.
El joven zapalino de 29 años pudo volver a tener una vida digna luego de permanecer mucho tiempo conectado a una máquina a través de la cual se dializaba todos los días por un cuadro severo de diabetes que le diagnosticaron.
Sin embargo, el día después de la muerte de Emmanuel, lo llamaron para comunicarle que iba a poder recibir los órganos que necesitaba para salvar su vida. Su padre supo el nombre del donante, que había muerto en un accidente y el caso había tenido tanta repercusión que llegó a Buenos Aires. Fue así como la madre de Mauro quiso encontrar a la familia de Emmanuel. Realizó una búsqueda por Facebook hasta que encontró la publicación de la abuela del joven fallecido, la cual confirmaba la donación de órganos.
"Soy Mari, la mamá de Mauro", dijo en un mensaje de texto, que fue el inicio de un intercambio para toda la vida. Desde el 22 de diciembre hasta la fecha, estuvieron en contacto. "Gracias a Dios ayer -por el martes- se dio el encuentro, porque Mauro tiene que volver a viajar a Buenos Aires para otro control.
Claudia sabe que nada podrá devolverle la vida de su hijo, pero fue un consuelo para ella conocer al joven que recibió sus órganos. Además, confía en que se hará Justicia y se formularán cargos contra los policías que persiguieron a tiros a su hijo en lo que, consideraron, fue un abuso.
"Tenemos pruebas. Contamos con cámaras y testimonios. Mi hijo volvía del río en un auto, y venía como acompañante. Los policías ahora cambiaron la versión y dicen que 'creyeron' que iba armado. Pero no tenía un arma, sino dos limones. No venía de ningún robo. Ni siquiera había evadido un control de alcoholemia. Pero el auto tenía un impacto de bala y los efectivos declararon que dispararon", sostuvo su madre.
Emmanuel falleció intentando escapar de la Policía que lo perseguía. La reja de una casa le atravesó la cabeza. "Fallece a la vuelta de mi casa, y nosotros no pudimos hacer nada porque no nos dejaban pasar de la cantidad de policías que había", recordó la mujer.
Confió en que lo que realmente pasó ese día va a salir a luz y que su hijo finalmente va a poder descansar en paz, cuando su nombre y su memoria queden limpios. "A mi hijo no lo recuperamos más, pero queremos que se formulen cargos contra los policías que ese día obraron mal. Nada me lo va a devolver, pero no queremos que nos tapen la boca con plata. Queremos Justicia, que el hecho no quede impune y se limpie su imagen, nada más. Porque nos mató que se hablara mal de él, cuando mi hijo nunca pisó una comisaría. Era un chico sano que trabajaba en Limpieza Urbana de la Municipalidad", concluyó.
Ahora la familia tiene el asesoramiento de un prestigioso abogado, Gustavo Palmieri.